A fines del año pasado, el presidente del Banco Central de Ecuador, un reconocido economista con más de 15 años de carrera en el servicio público y privado, tuvo que dimitir a su cargo, tras admitir que falsificó su título universitario hace 22 años. El ahora ex funcionario –Pedro Delgado- había cursado una maestría en Economía Empresarial en Costa Rica, pero nunca concluyó los estudios, por lo que recurrió a la falsificación del título, acción que, finalmente, le había abierto puertas para trabajar en la administración pública de Ecuador. “Ofrezco disculpas a mi esposa, hijos, al pueblo ecuatoriano”, fueron las palabras de despedida del ex presidente del Banco Central de ese país andino. Una investigación de un congresista de oposición puso al descubierto su engaño y no tuvo otro remedio más que aceptar.
La historia es un buen referente para nuestros servidores públicos. Apenas la semana pasada, dos funcionarios recibieron nombramientos en el sector educativo, pero con antecedentes académicos dudosos. Uno, presume tener un doctorado, pero una investigación periodística puso en evidencia las anomalías para obtener la titulación. Otro, presume una maestría en ciencias de la educación, pero su presunto título no aparece ante el Registro Nacional de Profesionistas; su único título inscrito es el de cirujano dentista. Aquí no se cuestiona sus ascensos; finalmente, todo servidor tiene esa oportunidad de avanzar y crecer, sea por méritos propios o porque así conviene a un determinado grupo. Sin embargo, llegar a un cargo valiéndose de información falsa es una falta grave. La sospecha solo puede ser combatida con transparencia, pero parece que no la conocen.
TUMBABURROS
100 días (Adv). Frase de moda entre los alcaldes campechanos que asumieron sus cargos el 1 de octubre y que es repetida para presuntamente mostrar los avances que han logrado en este periodo. Pretexto utilizado por los ediles para derrochar recursos, en vez de ponerlos a trabajar entre la sociedad.
Patito (Adj.). Dícese así a las escuelas que otorgan títulos universitarios en tiempos récord y que aún así se jactan de que tienen ‘validez oficial’. Sello falso, pirata, sin calidad ni reconocimiento que es mostrado sin remordimiento alguno, por funcionarios, siempre y cuando sirva para ascender a un puesto.
Pobreza (Sust. común). Condición de vulnerabilidad de todo tipo para un ser humano y que, desafortunadamente, está presente cada vez más entre comunidades de nuestro país y estado, aun cuando los políticos anuncien que la van a erradicar durante la duración de su mandato popular.
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