Adolfo Vargas Espínola

Las finanzas personales, como parte de la formación escolar

Voces, Jueves 9 octubre, 2014 a las 3:21 pm

Recuerdo muy bien que en la secundaria, además de las materias básicas, me enseñaron cómo disecar una rana, el reglamento de basquetbol y hasta el himno a Juárez… pero nadie me dijo que el pedir prestado se llamaba crédito, que los padres protegen a sus familias a través de los seguros, y que para tener éxito financiero en la vida había que ahorrar.

Si bien los conocimientos elementales de la vida y los primeros hábitos que tenemos los aprendemos en la casa, también la escuela es una gran influencia en la formación de los futuros ciudadanos de un país. Si tomamos en cuenta que estos futuros ciudadanos también serán personas económicamente activas, mi pregunta es… ¿por qué la educación financiera no aparece en ninguna etapa de la formación académica?

Según la encuesta de educación financiera aplicada por el Princeton Survey Research Associates International en los Estados Unidos durante 2008, los padres y el hogar son en mayor o menor medida influencia en la educación financiera, sólo un 7% dicen que aprendieron sobre finanzas personales en la escuela. Curiosamente en la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2012 aplicada en México no hay ningún dato sobre este tema.

Pero, más allá de ver de quién es la responsabilidad de impartir este tipo de conocimiento, lo importante es ver el impacto que tiene en un estudiante el tener acceso a la educación financiera.

En un estudio conducido por la Universidad Tor Vergata de Roma en estudiantes de nivel preparatoria, se impartió un curso en finanzas. Posterior al curso se dio seguimiento a los estudiantes y al revisar los resultados se detectó que este tipo de cursos reduce la demanda virtual de dinero en efectivo por parte de los alumnos, además que aumenta su nivel de conocimientos financieros y genera la propensión a la lectura y la capacidad de entender artículos de índole económico.

La pregunta es: ¿qué pasaría si a lo largo de la educación básica y profesional del estudiante se fueran integrando diferentes niveles de conocimiento financiero? ¿Ayudaría esto a tener más ahorradores en el país? ¿Evitaría a una buena parte de la población el tener problemas con el manejo de crédito y deuda? ¿Nos ayudaría a tener una población más previsora en temas de vejez y retiro?

Lo que sí nos dice la ENIF son datos como:

- El 36% de la población “dice” tener un producto de ahorro formal. Pero más de la mitad de ellos se refieren a la cuenta de nómina que les abren en la chamba (o sea ellos no lo hicieron)

- El ahorro en tanda y el ahorro en casa son los medios más utilizados (confían más en la vecina que una institución)

- Ante emergencias, el préstamo personal y el empeño son los medios más socorridos como fuente de recursos (mejor un agiotista que un seguro)

-En la mayoría de los casos se solicita crédito formal para vacaciones y gastos personales que para construir una casa o hacerse de bienes.

-Y del ahorro para el retiro… mejor ni hablemos

Sin quitar el dedo del reglón sobre la necesidad de integrar la educación financiera al sistema educativo, también hay que reconocer que es nuestra obligación el buscar espacios y medios que nos informen sobre estos conocimientos. Por ejemplo: La Semana Nacional de la Educación Financiera promovida por la Condusef (que tendrá lugar del jueves 23 al domingo 26 de Octubre, la cual tendrá eventos a lo largo de todo el país), o al menos leer más seguido artículos de finanzas personales como el de esta columna.

Recuerda, la ignorancia no es excusa, así que a buscar y pedir educación financiera ¡se ha dicho!

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¡Ah!…y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.

¡Hasta la siguiente colaboración!