Las primeras preguntas son ¿es válido que un alcalde que gobierna a una demarcación campechana de 54 mil habitantes se asigne un salario de 95 mil pesos? ¿Es congruente que con elevados índices de carencia alimentaria se suban su sueldo? ¿Qué criterios utilizaron seis de los once Cabildos del estado para que sus ediles y regidores se eleven sus dietas mensuales? La respuesta quizá nunca la obtengamos y menos de los mismos munícipes. Pero luego de que este rotativo publicó el tabulador salarial de los alcaldes para el año fiscal 2013 lo único que se deduce es que para ellos no existe austeridad y sí cinismo. Ninguno pareció recordar los llamados del gobernador del Estado para gobernar con austeridad. Campeche, como lo ha observado una y otra vez el mandatario estatal, está siendo castigando en sus finanzas y seguirá así mientras no se cambien las fórmulas de Hacienda para asignar recursos.
Pero esto no les interesa. Los alcaldes diseñaron sus presupuestos de Egresos, los mostraron a los cabildos y los autorizaron sin reparo alguno, sin ni siquiera enviar una señal de austeridad o de compromiso hacia sus gobernados. A ninguno le importó los índices de pobreza que azotan a las demarcaciones que gobiernan; ni el reclamo de más y mejores servicios públicos. Por supuesto que hubo excepciones, pero es una afrenta para ese 84 por ciento de pobres que habitan en Calakmul, Escárcega, Candelaria y Palizada, por mencionar algunos. Miles de campechanos no merecen este tipo de afrentas de unos cuantos ‘gobernantes’
-
El informe, la impugnación y el conflicto
OTRA VEZ… El conflicto limítrofe entre Campeche y Quintana Roo se volvió a encender. Irresponsablemente y con el interés de...
-
¿Nueva política exterior?
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llega mañana en visita oficial de dos días a México. ¿Cuál es la...
-
Cantó el gallo
DE NUEVO. “Tres veces me negarás antes que cante el gallo”. Los pasajes bíblicos siguen siendo útiles para explicar las...








Editorial
