
No es que tenga nada en contra del auto elogio, cada quien tiene derecho de hacerlo como mejor le plazca. No obstante, en política debe de hacerse correctamente o se puede caer en soberbia o peor aún, en torpeza.
Decía Fidel Velázquez Sánchez (+) líder por más de 40 años de la CTM y fundador del Partido Revolucionario Institucional (y quien solía ser quien “destapaba” al candidato en esa época de los “tapados” del hegemónico PRI) “El que se mueva antes, no sale en la foto” y lo decía en referencia a aquellos funcionarios y servidores públicos que en sus aspiraciones (dejémoslo en intenciones) empezaban a conspirar (digo, armar grupos, visitar comunidades y “filtrar” información “útil”) para alcanzar el siguiente peldaño de sus impolutas carreras políticas.
Ya no es el PRI hegemónico, el dicho de Fidel Velázquez es obsoleto (o al menos eso parece) y nuestros preprepre candidatos ya se mueven, conspiran… perdón, arman grupos, visitan comunidades, se dejan ver y en ocasiones, uno que otro saca su corazoncito y levanta la mano pero como no le están haciendo caso, decide dar un paso más y pedirle a un amigo (cuate, conocido, o mercenario… da igual) que escriba una columna donde su nombre se “filtre” oportunamente para ser considerado. Quizá fue espontaneo pero si así fue, le hizo un muy flaco favor al susodicho pues en lugar de ayudarlo, desde mi muy particular punto de vista, lo hizo ver bastante mal.
Es correcto que cada quien tenga sus aspiraciones pero que tal si en lugar de maquinar, filtrar, hacerse cuate de fulanito o de levantar (y levantarse la mano) fuera su trabajo el que hablara por ellos. ¿No sería mejor que los resultados dados en sus diversos encargos fueran su carta de presentación?
Lamentablemente no es así y aquellos que desean figurar como posibles candidatos (aunque falta mucho, mucho tiempo) se dedican más a la grilla que al servicio. No los culpo, así fueron formados, así los hemos aceptado y así tendremos que aguantarlos… Salvo que decidamos en este momento, ver más allá de lo que nos están poniendo enfrente y hagamos un verdadero análisis de lo que queremos, de lo que necesitamos, de lo que buscamos y de quien será la persona adecuada para conseguirlo.
Lo que me da coraje es que crean que somos tan ingenuos como para pensar que sus acciones en estos momentos son la muestra representativa de su trabajo. Señores, por favor, ni nos chupamos el dedo ni tenemos necesidad de aguantarles una postura de golpe de pecho y “compromiso” mientras están reuniéndose a espaldas de la misma gente con la cual dicen estar comprometidos, cuando están dejando de hacer su trabajo mientras hacen una campaña abierta bajo la simulación de ayudar y escuchar a la gente. Debería ser simple, se trabaja o no se trabaja; se cumple o no se cumple; se es congruente o no se es.
Nosotros sociedad somos los que debemos estar informados, los que debemos elevar el nivel de debate, los que debemos exigir que cumplan el encargo para el que fueron designados, o electos. Somos nosotros al fin y al cabo los que pagaremos las consecuencias.
A mis adelantados les digo con verdadera convicción. No por mucho madrugar se hacen candidatos más temprano. Y a los que deseen filtrar su nombre para “sonar” como posibles, a ellos les digo que mejor sea su nombre el que suene cuando el trabajo que están realizando, se vea, se sienta, se viva. Así no hará falta aparecer en columnas nacionales o locales, así seremos nosotros los que hablaremos de lo bien que lo están haciendo.



Palabras Altisonantes
