El Papa Francisco está en Brasil, para participar en las actividades de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Río de Janeiro. Este evento, que es bienal, fue citado por el Papa Benedicto XVI al terminar la pasada edición que tuvo lugar en Madrid en 2010.

Las autoridades vaticanas estiman que en esta ocasión participen dos y medio millones de jóvenes católicos de todo el mundo. El Papa tendrá el primer encuentro con ellos mañana jueves 25 de julio en la playa de Copacabana. Antes visitará la favela Varginha (Manguinhos), una de las 1,200 que existen en esa ciudad.

La reunión con los jóvenes contempla también que el viernes 26 de julio confiese a algunos de ellos en el parque Quinta da Boa Vista, se reúna con jóvenes presos en el palacio arzobispal San Joaquín y que presida el Via Crucis en la playa de Copacabana.

El sábado 27 de julio encabezará la vigilia de oración con los jóvenes en el Campus Fidei en Guaratiba y el domingo 28 de julio en ese mismo lugar va a celebrar la misa con ellos y anunciar el lugar donde habrá de celebrarse el evento de la JMJ del 2015 y después partirá de regreso a Roma.

La visita papal gira en tono al evento de los jóvenes, pero paralelo al mismo hay una serie de encuentros con autoridades brasileñas, con dirigentes de la iglesia católica de ese país y también con obispos de la región y una reunión con el Comité de coordinación de la Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe (CELAM).

Las autoridades de la iglesia católica en todo el mundo son conscientes que los jóvenes no se acercan a la iglesia y muchos la están dejando. La falta de participación de ellos en la vida de la iglesia es uno de los más serios problemas que ésta enfrenta.

A la mayoría de los jóvenes de los países tradicionalmente católicos la iglesia les parece una estructura rígida que ya no responde a sus aspiraciones y manera de entender la vida. Éstos no están de acuerdo con los planteamientos de la iglesia en tono a la moral personal, que incluye la sexual.

El Papa Francisco hasta ahora ha sido cuidadoso en no pronunciarse sobre los temas polémicos como los métodos anticonceptivos, el matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho de las mujeres al aborto. Asuntos en los que la mayoría de los jóvenes del mundo están de acuerdo.

Hay que esperar hasta mañana, para saber cuál será el mensaje del Papa a los jóvenes. Si la iglesia católica no logra atraer a éstos seguirá reduciendo el número de sus integrantes. Ella está obligada a encontrar nuevas formas de relación y contacto con los jóvenes en el marco de una cultura secularizada.

El Papa Francisco en los meses que lleva en su responsabilidad ha despertado una gran simpatía, entre creyentes y no creyentes, por su sencillez, por el abandono de las viejas formas y también por su compromiso manifiesto con los más pobres. Hay muchas esperanzas puestas en él.