“ Guayo Gómez”, la fortuna le sonríe

Style!, Domingo 25 mayo, 2014 a las 2:09 pm
Célebre. Desde que abriera su estanquillo, don Guayito ha vendido 27 premios mayores de la Lotería Nacional en su conocido local y algunos de sus clientes ganadores le han ofrecido una gratificación por darles suerte.

Célebre. Desde que abriera su estanquillo, don Guayito ha vendido 27 premios mayores de la Lotería Nacional en su conocido local y algunos de sus clientes ganadores le han ofrecido una gratificación por darles suerte.

NATALIA SÁENZ MAY
REDACCION@MULTIMEDIOSCAMPECHE.COM

Desde el ya casi extinto ‘Condorito’, ‘Memín Pingüín’, las  novelitas de vaqueros hasta las modernas revistas como Tv y Novelas, Cómics de Marvel y Capcom, es lo que ha trascendido en toda la vida de don Eduardo Rafael Gómez Rodríguez, mejor conocido como “Guayo Gómez”.

El hoy Premio San Francisco de Campeche, hombre de muchos ‘billetes’, nos narra cómo un simple gusto por el dinero lo volvió en un principio vendedor de periódicos, para luego transformarse en un célebre personaje del municipio por contar con uno de los estanquillos más antiguos del Centro Histórico.

“Guayo Gómez”, como es conocido por sus amigos y clientes, relata con una mirada hacia el cielo, como recordando, que fue a los 13 años de edad cuando le despertó el interés de ganar sus propios centavos lo que lo motivó a desempeñarse en la venta de periódicos.

Guayo Gomez (1)

“Empecé por gusto; como era muchacho me llamaba la atención el dinero, así que salía de la escuela alrededor de las 10:30 de la mañana y me dirigía a lo que era la estación del ferrocarril a esperar que llegue la entrega del periódico Diario de Yucatán, con el cual ganaba 2 centavos por ejemplar, que en esa época era buen dinero”, confesó con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

El darse cuenta que el negocio de periódico le dejaba buenas ganancias, decidió volverse proveedor del diario “Sureste”. Mientras vendía en las calles lo conoció Leovigildo Gómez, “Viluch”, quien contaba con uno de los primeros puestos de revistas colocados en el primer cuadro de la ciudad y lo invitó a vender los ejemplares de ‘Condorito’, ‘Memín Pingüín’, Lágrimas y Risas, las cuales en ese entonces eran exitosas.

“Un día repartiendo la información diaria a los campechanos me topé en las calles a Leovigildo Gómez quien me ofreció vender las revistas cómicas de esos tiempos y me daba buenas ganancias por cada una de ellas que la gente haya adquirido”, expresó pensativo.

Con el paso del tiempo fue ahorrando sus ganancias hasta que un día adquirió un espacio en los portales del Centro Histórico donde colocó su propia venta de revistas, periódicos y los billetes de lotería que durante el pasar de los años han traído gran satisfacción a los clientes y a él.

Asimismo, con un rostro muy alegre, nos detalla la gran felicidad que el estanquillo le ha dejado en su vida personal, ya que fue un buen sustento para los que él considera sus siete hijos, y los billetes de lotería han logrado darle lo mejor de la vida.

“Los billetes de lotería han sido y serán mi gran felicidad, ya que, la verdad, gracias a Dios siempre me ha ido bien y con la venta de ellos he podido darles lo mejor de la vida a mis hijos, a mi esposa, que en paz descanse, y a mis nietos”, dijo sin poder contener las lágrimas de felicidad.

Posterior al tiempo que pasó en los portales del Centro de la ciudad, se trasladó al actual estanquillo donde hasta hoy en día ha tenido la alegría de haber vendido 27 premios mayores de la Lotería Nacional, de los cuales ha recibido una amable gratificación económica y las bendiciones de algunos de los afortunados.

Pero, como en la vida de todo ser humano, no sólo ha habido felicidad para don Guayito y, con una mirada triste, nos comenta que lo peor que le ha pasado es la muerte de su mamá, su papá y de su querida esposa. “He tenido más dicha y felicidad que tristeza en mi vida, pero lo peor que me ha sucedido es la pérdida de mis seres más queridos; primero se fue mi papá, luego falleció  mi mamá, para luego irse mi compañera de vida”.

Guayo Gomez (13)

En un ambiente de entrada y salida de la clientela, don Eduardo relata cómo ha visto la evolución de las revistas y cómo la gente ha ido perdiendo el interés  por las “novelitas” que tuvo que dejar de vender en mayoría e ir innovando con los diferentes ejemplares que fueron sugiendo y que interesaron a las personas.

“Las novelas de vaqueros, el tan “cotorro Condorito” y el gracioso Memín Pingüín fueron dejando de ser del agrado de mis clientes que se me empezaban a ir por comprar en otros lugares las revistas de “chismes” y los comics de superhéroes, así que al comentarme que querían leer ese tipo de información, empecé a adquirir esos ejemplares para su venta, y de nuevo gracias a Dios hasta el día de hoy sigo vendiendo”, destacó.

“Esto es como la tecnología: lo más nuevo es lo mejor y es lo que se vende, y en mi larga vida he visto desaparecer paulatinamente los juegos de antaño como las canicas, baleros, timbomba… todo eso cayó por los juguetes modernos; así las revistas y periódicos, pero no por eso pude dejar que mi negocio se caiga así que me modernicé yo también”.

Y es por su continua renovación en los productos que él ofrece que ya son más de 70 años que se ha mantenido en el gusto de los campechanos, y ahora, además de ofrecerles la lectura, también deleita el paladar de sus clientes ya que en su tienda se pueden degustar diversos antojitos y variadas golosinas.

Debido a su edad, este ilustre personaje campechano ya no atiende el negocio familiar desde hace 14 años, por lo que sus herederos han tomados las riendas del local siempre conservando la esencia de ‘Guayo Gómez’ y brindándole el gran apoyo a su ancestro quien les diera todo.

Para don Guayito no existe clave alguna del éxito, pues para él todos sus logros se los debe y se los agradece a Dios: “No creo en ninguna fórmula para que el negocio siga prosperando; todo lo he dejado en manos de Dios y es gracias a él que siempre me ha ido muy bien”, expresó.

Algo que es su último deseo, ya que dice que todo lo ha cumplido en la vida, es que Dios le permita llegar a la edad de 106 años, que son los años que vivió su señora madre.

“He visto pasar muchas generaciones y hechos que no han vuelto a suceder; la modernidad llegó y se ha llevado gran parte de las tradiciones campechanas que los jóvenes no quieren retomar y que en los viejos no se olvidan”.

En esta charla don Eduardo mencionó que no le hubiera gustado ninguna otra cosa más que ser vendedor de revistas y periódicos, ya que es su vida, su pasión, su felicidad y su total sustento familiar.

Dice estar muy contento de que su nieto se encuentre al frente del negocio y, aunque hay dos establecimientos, uno sólo es para venta de antojitos al cual presta el nombre. “Me siento feliz y satisfecho de que mi nieto esté llevando por el buen camino el estanquillo y, a pesar de que existe otro de venta de comida, este es el original, pues el otro sólo tiene mi nombre”.

A pesar de los años de estar establecido en el lugar, pudiera parecer que don Eduardo es el propietario del local donde vende sus productos, pero no es así, ya que durante este largo tiempo ha pagado renta debido a que el verdadero dueño no ha accedido a vendérselo.

“Al paso de los años la economía ha ido afectando a muchos negocios,  pero afortunadamente siempre he tenido buena venta, mis clientes no me abandonan y por eso los consiento con lo mejor”, afirmó con una voz serena y llena de seguridad.

Y es así como desde 1938 inició la historia de un pequeño quien el día de hoy se ha convertido en una persona con la fortuna de dar “fortuna” a los amantes de los juegos de azar.

Gu