‘ Kasimiro ’ vive para darnos gran alegría

Style!, Domingo 1 junio, 2014 a las 2:11 pm
Fotos: natalia sáenz may El mejor reconocimiento. Su familia fue la que lo llevó a descubrir su verdadera vocación y ahora es la que le ha rendido el más grande homenaje que le han podido dar en los largos años de su trayectoria profesional.

El mejor reconocimiento. Su familia fue la que lo llevó a descubrir su verdadera vocación y ahora es la que le ha rendido el más grande homenaje que le han podido dar en los largos años de su trayectoria profesional (FOTOS: NATALIA SÁENZ MAY)

NATALIA SÁENZ MAY
REDACCION@MULTIMEDIOSCAMPECHE.COM

El amor de padre para brindarle una sonrisa y ver feliz a su hija durante su cumpleaños, llevó a Miguel Castillo Quijano a convertirse en el reconocido Payaso “Kasimiro”.

 En una plática para este rotativo, narró cómo accidentalmente descubrió su vocación luego de realizar muchos trabajos para llevar el sustento a su familia y ver que la fiesta de su hija contara con un show con el cual todos pudieran sonreír.

 “Kasimiro”, como ya es conocido a nivel Península, confiesa que a pesar que ya había hecho imitaciones de varios personajes, fue en una celebración familiar cuando descubrió su verdadera vocación: “Era el cumpleaños de mi hija Ana y había un compañero, el Payaso “Tamborino”, que no tenía ayudante que personificaría a un tal Patiño y le entré al quite”.

  Al ver su habilidad para hacer sonreír tanto a grandes y chicos, hizo que Miguel Castillo buscara que esta profesión fuera su forma de vida. Ahora, con 25 años sacando risas, dice sentirse pleno en todos y cada uno de los actos que ha realizado.

“Siempre he valorado que empecé desde abajo, con mi trajecito remendado y, aunque nunca fui callejero, sí comencé con poco como para saber valorar un traje ahora de mil pesos que en tiempo atrás me costaba 80 pesos”, declaró  mientras pintaba su rostro con detenimiento.

 En una plática amena y con el carisma que lo caracteriza, “Kasimiro” cuenta que a raíz de su primer divorcio se fue con su compadre José Martí, “Hombre Liga” (q.e.p.d),  a probar suerte en el Circo Unión de los Hermanos Fuente Gasca, donde fungió como anunciador, al igual que en el Circo Osorio, pero después de un tiempo se regresó al estado donde empezó a  animar fiestas.

Desde hace ya más de dos décadas y con la gran satisfacción y gusto por su trabajo, señala que siempre sus presentaciones son ‘blancas’ y, por tal motivo, puede trabajar en una iglesia o hasta en un lugar ‘atrevido’, pero siempre buscando que el público pase un rato agradable sin necesidad de ofender a nadie.

De igual manera relata que antes de ser uno de los payasos más reconocidos, se dedicó a trabajar en una compañía fumigadora y como peón albañil, hasta que se le dio practicar la profesión de hacer reír, la cual había perfeccionado en los diversos circos donde había trabajado.

Kasimiro

“En Campeche, el primer payaso oficialmente fue ‘Frijolito’, de ahí le siguió ‘Grillini’, en tercer puesto estoy yo, para luego estar ‘Chuchini’, que somos considerados los payasos más veteranos”, dijo con gran alegría.

Con entusiasmo  y satisfacción cuenta que en todo el mundo sólo hay dos payasos con el nombre de “Kasimiro” y, como la gente ya lo conocía así, no se pudo cambiar el nombre a “Chocolate”. “Ahora soy Kasimiro Mirón”, indica con gran orgullo.

 Pero no todo son sonrisas con este maestro del arte de la diversión, ya que, como todo ser humano, las tristezas han llegado a su vida. Con una mirada al cielo y con ojos llorosos, relata: “Lo más duro de mi vida fue la pérdida  de uno de mis bebés; recuerdo que estaba en una fiesta cuando recibí la llamada de mi esposa diciéndome que nuestro hijo había muerto, pero no podía hacer más que seguir trabajando, pues los 600 pesos que cobraría los necesitaba para pagar su funeral, y así fue, le pedí a la persona que me contrató que me adelantara el pago, accedió y fueron por el dinero para el funeral, yo no pude asistir, pues tenía que trabajar para pagar la deuda”, dijo con ojos llorosos.

 Los retos han llegado a su vida y uno de los más difíciles es no contar con los fines de semana familiar como muchos. “Me apasioné tanto en el trabajo que llegué a tener 30 pares de zapatos de payaso y sólo uno de pasear; acostumbré a mi familia a que los domingos son días de trabajo y entre semana nos podemos reunir”.

 Este peculiar trabajador no comparte la idea de la famosa frase “ríe payaso, ríe, aunque se te desgarre el alma”, debido a que su profesión es para demostrar cuánta satisfacción y alegría deja el ser payaso.

Kasimiro

“El personaje no lo puedes eliminar; he soñado que, estando de Miguel, encontré a un niño llorando y me acordé que era payaso y le di un globo con una figura y se calmó; es la dicha de ser payaso en cualquier etapa de la vida”, señala con orgullo.

Miguel Castillo asegura que no ofrece sus enseñanzas a cualquiera, pues piensa que sólo su familia debe aprender lo que él sabe, aunque últimamente enseña a unos jóvenes el arte de ser payasos con la única condición de que él y ellos  lleven alegría y felicidad a los niños de un hospital.

 “La gente a veces me dice que me paga con tal de que les enseñe lo que sé, pero no es que sea egoísta, sino que soy de las personas que piensan que sólo mi familia debe disfrutar de mis enseñanzas, pero en esta ocasión hice una excepción ya que se me acercaron unos jóvenes y accedí a mostrarles el arte de ser payaso, ya con lo que sacamos de ganancias en lo espectáculos que damos, la mitad es para ellos y que se compren sus accesorios, y con la otra mitad llevamos juguetes y otros obsequios cada quincena a los niños del Hospital de Especialidades Médicas”.

Kasimiro

 A “Kasimiro” le gustaría que todos sus hijos y nietos aprendieran esta profesión, pero por el momento sólo su hija, la payasita “Any”, es la que lo secunda, pero dice que su vástago más pequeño, Miguel Castillo Muñoz, ya le está ‘entrando’ a este ambiente, esperando que su nieto Mateo también quiera aprender, puesto que su otro nieto, Yordi, mejor conocido como el payasito “Yoyín”, ya es todo un profesional.

Como parte de su larga trayectoria, el conocido ‘Kasimiro’ cuenta que durante 18 años ha festejado el Día del Payaso, que se celebra en diciembre, y ante esto revela que como en todo proyecto la “grilla” existe y nunca ha sido tomado en cuenta para ser homenajeado, pese a su trayectoria, aunque eso no resulta tan importante para él debido a que en su familia obtiene el más grande reconocimiento que se le pueda dar.

“Es mi vigésimo quinto aniversario y mi familia me hizo un homenaje con gran amor y me entregaron mi estatuilla de payaso elaborada por Jorge May Herrera; esta celebración nadie la superará ya que fue única”, afirma viendo con una mirada tierna a su familia que lo acompañaba.

Para este gran personaje, la clave del éxito es sólo tener el don de sacarle una sonrisa a la gente y ver que, con el paso de las generaciones, niñas -ahora adultas- aún lo recuerdan y piden su espectáculo.

En esta plática, Miguel comentó que le hubiera encantado ser veterinario, pero sus posibilidades económicas no se lo permitieron, pues es una profesión muy costosa.

Siendo payaso ha hecho miles de bromas, pero no siempre ha salido bien librado y un día le tocó a él ser la víctima: “Estaba trabajando en una fiesta infantil y la festejada, al momento de romper la piñata, me dio de palazos en las pompas y en voz muy baja le dije ‘niña anda a sentarte’; lo único que me quedó es sonreír”.

“Otro chasco que me llevé fue que un día llegué a trabajar a un Baby Shower y olvidé mis zapatos en la camioneta, por lo que tuve que salir en chanclas; la gente sólo se reía y yo seguía improvisando hasta que me regresaron mis zapatos”.

Para el gran “Kasimiro”, el ser payaso es nunca perder el piso y mostrarse con y sin maquillaje, como realmente se es. Se retirará hasta que sus fuerzas se lo permitan: “Kasimiro Mirón hay para rato”.

Buen consejo. La clave de su éxito es no dejar de ser la misma persona, de actitud positiva, tenga o no tenga maquillaje. De igual manera, valorar a la familia y hacer el trabajo con responsabilidad y gran dedicación, sin necesidad de burlarse de la gente.

Buen consejo. La clave de su éxito es no dejar de ser la misma persona, de actitud positiva, tenga o no tenga maquillaje. De igual manera, valorar a la familia y hacer el trabajo con responsabilidad y gran dedicación, sin necesidad de burlarse de la gente.

 

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