
Quien embandere el proyecto de gobernador de Campeche a partir del 2015 indefectiblemente tendrá que definir claramente un proyecto de desarrollo humano. Esto es regla universal, y no solo de México. El desarrollo humano es un proceso a través del cual una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos dotándolos de bienes para cubrir sus necesidades básicas y complementarias. Es un conjunto de fases de expansión de las capacidades de las personas para ampliar sus opciones y oportunidades.
El desafío se mide, entonces, en función de bienes básicos como salud, educación y nutrición, que son fundamentales para el bienestar de una persona para que acceda a otras formas de bienestar. En parámetros de recursos, el reto se valora en oportunidades principalmente de igualdad de acceso a activos económicos como la tierra o la vivienda y recursos como el ingreso y el empleo, así como en oportunidades políticas como la representación. Por ejemplo, sin acceso a estas oportunidades las mujeres no podrían utilizar sus capacidades para su bienestar, el de sus familias y el de sus comunidades. En términos de seguridad se refiere a menor vulnerabilidad a la violencia y conflicto, que van desde aspectos físicos y psicológicos hasta la prevención de riesgos y desastres con una perspectiva de transversalidad de género.
En Campeche varios han enviado señales claras de sus posturas políticas. Alejandro Moreno Cárdenas, diputado federal; Raúl Pozos Lanz, senador; y la alcaldesa, Ana Martha Escalante Castillo. El PRI ya tiene algo así como una Ley de lemas. Si bien es cierto que en nuestro país no existe esta figura electoral, sirve para ilustrar el argumento. En otros sistemas políticos, la ley de lemas es un mecanismo por el cual cada partido que compite en una elección se divide en sublemas o fórmulas, que a su vez compiten entre sí. Es como llevar las internas partidistas a las elecciones generales. Sin embargo, pareciera que de esta lista – y de la venia de México- saldrá el gobernador de Campeche. Si las elecciones fueran hoy, estos son los nombres que posiblemente el votante asociaría con más familiaridad. A algunos más que otros.
Pero volviendo al desafío, en el 2015 en términos de desarrollo humano, lo importante será ganar una elección con calidad de ideas y estrategias; que el poder ejecutivo estatal muestre su potencial para encabezar un proyecto que esté a la altura de las necesidades del siglo XXI y de la coyuntura nacional e internacional. Ganar con capacidad de movilizar electoralmente, no es novedoso. Es lo que siempre hemos visto; lo primero sí lo es.
Campeche necesita transitar hacia una economía basada en la atracción de inversión manufacturera. Actualmente, según publicaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO), el estado obtiene una calificación de cero (0). A pesar de los esfuerzos para incentivar la ciencia, la innovación y la tecnología, hay que aprovechar las vocaciones productivas naturales del lugar de manera sostenible, obviamente. El crecimiento de la iniciativa privada resulta igualmente sumamente necesario para incrementar la efectividad del desarrollo. No olvidemos el turismo, y especialmente el turismo de convenciones, que es una fibra neurálgica. El caso de Asia es un claro ejemplo de cómo se puede incrementar la efectividad del desarrollo de la cooperación.
Aunado a lo anterior, hace falta una estrategia para el aprovechamiento de agua. En este momento, ya se reconoce el acceso al agua como derecho humano. Incluso, la ONU sostiene que para acabar con la pobreza en el mundo es necesario que toda la población tenga esta garantía. Como bien se estudió para el caso de Yucatán, en regiones como la del Sureste, donde más del 90% del agua disponible para consumo humano proviene de agua subterránea, una de las herramientas para proteger el recurso y facilitar su gestión es la creación de reservas hidrogeológicas. El estudio de Hernández Terrones, Rebolledo Vieyra y Almazán Becerril resulta interesante sobre este punto.
La oferta de energía eléctrica y energía alternativa es otro reto. ¿Producimos energía o la compramos? Es una cuestión que afecta a toda la Península igual. Al mismo tiempo, poder dar respuesta sería adaptarse al Plan Nacional de Desarrollo, que en su eje cinco, refiere a la necesidad de impulsar proyectos que tengan como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mediante el impulso de tecnologías limpias para la generación de energía. Pero la pregunta persiste: ¿tenemos suficiente energía para abastecer al sector doméstico y al productivo?
La calidad de la competencia electoral es decisiva. Los eslogans y el chapopote son parches de la comunicación política. Así como en Asia se está pensando en el desarrollo de cooperación, el análisis comparado podría ayudarnos a capturar dimensiones de las que podemos adueñarnos para el desarrollo humano y continuo de Campeche. Los paliativos del asistencialismo son pan para hoy, hambre para mañana. El desafío es más grande que eso. Esto último, también lo sabemos los campechanos.
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rodrigo estañol



Columna Invitada
