
Manuel parecía desaparecido. No se le encontraba en su banca habitual del parque del centro. El reportero, lo buscaba sin éxito, pero sabía que por ahí tenía que ubicarlo.
-Manuel, le gritó sin éxito hasta que uno de los boleros le señaló con el dedo índice que su amigo estaba agazapado tras una banca con un montón de periódicos.
-No grites, periodista, le dijo al reportero al verlo llegar. Estoy concentrado, leyendo todo lo que ha provocado la declaratoria de Calakmul. ¿No te parece un motivo de orgullo?
-Conocí Calakmul hace más de 30 años. Eran los días en que significaba una osadía llegar al sitio, amigo. Después, tuve el gusto de regresar varias veces y en cada una de ellas el sentimiento de grandeza y la admiración llegaron tomados de la mano.
La verdad es que el lugar no deja de asombrarme. No sólo porque es el único pulmón de esas dimensiones en Norteamérica sino porque los sonidos, incluso los silencios, tiene un especial significado en esa maravillosa jungla.
-Es que al leer que, al fin, se le dio la distinción no sé si asustarme o preocuparme, periodista.
-¿Cómo no? Es un lugar exquisito: La alegría de los monos y sus parejas amamantando a sus crías, la majestuosidad de los tucanes y faisanes, el correr de los pavos de monte, o la maravilla verde de los árboles y el colorido de sus flores y cuando no has dejado de sorprenderte de la vegetación y la fauna te asalta la magnificencia de las estructuras mayas, obras de arte construidas con esa capacidad que sólo seres superiores pudieron lograr. Y superiores porque, a diferencia nuestra, tenían muy claras muchas cosas: la interconexión de los seres humanos y su medio ambiente, el respeto por los animales y su necesaria convivencia con ellos y aunque podemos entrar en discusión sobre el respeto a la vida en general por sus sacrificios humanos, siempre ha habido una mayor interacción de esas culturas con su hábitat que la que nosotros mismos hemos logrado y sí destruido y diezmado.
-Madre Santa, vaya que te provocó inspiración, tundemáquinas. La realidad es que yo no doy crédito a que hayamos estado en tantas primeras planas con una nota positiva y agradable. ¿Oíste los noticieros de radio? En todos hubo mención de Campeche. Lo mismo en los periódicos de todo el país, en Estados Unidos, en España, la realidad es que se hizo una gran gala informativa y se le dio una difusión que pocas veces hemos logrado.
-No puedo menos que reconocerlo, amigo.
-¡Claro! Después del video escándalo de Protección Civil, o el de los suicidios que cada vez son más o por cosas tan desagradables, es motivo de euforia saber que ahora nos mencionan por algo positivo y de tanto orgullo.
-Tienes que entender, Manuel. Las noticias que se publican son a partir de lo que sucede y quienes se encargan de que las cosas sucedan en Campeche luego no están en la mejor sintonía para las cosas positivas. No quieran matar al mensajero…
-No, reportero, pero con eso de que la economía del Estado está diezmada y que hay tan poco qué presumir…
-Lo diezmado de la economía es cierto, ya vez que lo que sucedió en Carmen con Ocenaografia le ha pegado en la cabeza a todos, los proyectos de Pemex que no terminan de aterrizar benefician a muchos, pero no a los campechanos, y las cifras siempre van acompañadas del tema petrolero que, como todos sabemos, van en decrecimiento en producción.
-Siempre tienes una justificación, amigo.
-No, Manuel, la justificación es de la gente. Si tan mal están, si tan cansados se sienten, si tan hartos se dicen ¿cómo es que nadie hace nada? Yo no veo a nadie armando un barullo o generando datos y explicaciones que nos den opciones, pero sobre todo información real. Soy el primero en quejarse de los lamentos y las culpas a Pemex, pero creo que buena parte de lo que nos pasa se debe a la apatía y a esa manera de querer ganar fácil las cosas que nos caracteriza: si nos va bien es por nosotros, si nos va mal el gobierno tiene la culpa.
-No estás tan errado, pero tenemos que reducir al gobierno y crecer en industria y comercio, periodista, y no me vas a decir que Enrique Escalante ha hecho una gran labor.
-Lo reconozco, mira que salir a promover un relleno en una zona contaminada y no los 15 kilómetros de playas preciosas de Punta Xen a Sabancuy. Eso, mi amigo, demuestra que o no saben de qué hablan o sólo están fomentando un negocito propio o de un grupúsculo afecto al dinero fácil.
-Me da pena decirlo, pero es la realidad. Seguro que ya tienen dueño las hectáreas de relleno y eso que no se han concretado.
-Algo similar pasó con el manglar, pero lo chismeamos el viernes…



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