Master of Arts en Ciencia Política por McGill University. Politóloga por la Universidad de Buenos Aires. Profesora Investigadora y Analista Política.
El semanario británico The Economist publicó esta semana una columna que tituló ¨The Mexican Morass¨, que en español puede traducirse como El pantano mexicano. Hace referencia al Ejecutivo nacional, al Secretario de Hacienda y Crédito Público, al conflicto de intereses y al balance costo-beneficio para las fuerzas políticas.
Sin embargo, no entraremos en esa discusión. Solo tomaremos prestado el término ¨morass¨: fango, pantano, ciénaga. Un terreno donde se dan situaciones que atrapan, confunden, bloquean, oscurecen. Una hondonada donde se recogen y naturalmente se detienen las aguas, con fondo más o menos cenagoso. Eso o quizá más.
Esta semana vimos la renuncia de Encinas al PRD, a Cuauhtémoc Blanco registrado como precandidato a la alcaldía de Cuernavaca por el Partido Social Demócrata (PSD), a Madero de vuelta para tomar el control del CEN del PAN, a los grupos de Osorio Chong y del Estado de México en tensión para ganar la mano de las definición de las gubernaturas del país con escalera real, información publicada sobre Iguala y Guerreros Unidos con una caso que ante la opinión pública todavía no está resuelto, una economía dependiente de PEMEX con el precio del crudo en retroceso, a la política mexicana frenética, pero a la espera. Tira y afloje. Espectáculo y silencio.
El arranque de año se muestra incierto y la tónica parece orientada al escándalo. Confusión, incertidumbre, presuntos actos de corrupción en distintos niveles de gobierno en el pre de las elecciones del 2015 con actores políticos que dan la sensación de ir más contracorriente de la justicia y la transparencia que en sintonía con ella.
Incertidumbre. Falta de resolución. Trapitos al sol. ¿Mientras tanto, qué? Mientras tanto el ciudadano solo, observa.
Sabíamos que el 2015 sería el todo por todo. ¿Así? Así. Parecido a La ciénaga definitiva de Manganelli. Esta novela es la visión alucinada de un lugar en el que es difícil entrar e imposible salir. Por eso, la ciénaga definitiva. Cae en ella cualquiera que lleve una culpa aunque no sabe por qué. Adentrándose en esta tierra turbia, pero viva, nos arrastra a los remolinos que llevan al mismo tiempo al infierno y al jardín.
La obra de Manganelli es ficción, nuestra realidad no. La política puede ser de pantano. Puede ser desorden o un agujero negro. Puede ser dificultad, óbice o estorbo. Pero la política puede ser un espacio donde las aguas no se vuelvan solamente negras y residuales.
La columna de The Economist termina con una buena frase: ¨México merece lo mejor¨. En Campeche estamos acostumbrados a los manglares. Zonas de humedales que brindan una gran variedad de servicios ambientales: zonas de alimentación, refugio y crecimiento de crustáceos y alevines, que sostienen la producción pesquera, que tienen valor estético y recreativo, que actúan como sistemas naturales de control contra inundaciones y como barreras contra huracanes e intrusión salina, que controlan la erosión y protegen las costas, que mejoran la calidad del agua al funcionar como filtro biológico, que contribuyen al mantenimiento de procesos naturales, entre otros. Entonces, sabemos muy bien que podemos elegir cuidarlos o empantanarnos. Esto también aplica a la política.




Columna Invitada
