Licenciado en Filosofía y Letras, y máster en Comunicación Social por la Universidad de La Habana. Periodista de la Agencia Prensa Latina. Colaborador de diarios de Nicaragua, El Salvador, Chile y Argentina. Investigador para Unicef en España, Jamaica, Inglaterra, Emiratos Árabes Unidos, Italia y Qatar. Productor y conductor de Telesur.
Cuando el precandidato del PRI a la gubernatura, Alejandro Moreno, se reunió con los 19 diputados locales del partido, fue la primera reunión a la que convocó al interior de su partido, la primera que haría con quienes se mantuvieron distantes de sus aspiraciones. Les dio su lugar y lo hizo por varias razones: 1-Ninguno de los diputados estaba abiertamente acompañándolo en su carrera por la precandaditura, 2-Más allá del desempeño que han tenido muchos de ellos, Moreno sabe que son los activos más visibles del partido en cada uno de sus distritos y 3-Suponía, e hizo bien, que varios de ellos tienen un boleto directo a las candidaturas por las alcaldías de varios municipios.
“No se trata de amistades, se trata de trabajo y serán candidatos los que mejores resultados tengan y mejor rendimiento electoral alcancen”, les dijo en su primer encuentro. Sobre este principio al menos seis de los 19 diputados están enfilados para obtener la candidatura de su partido a la alcaldía. Prácticamente están definidas las candidaturas de varios diputados locales: Edgar Hernández, por Campeche; Roberto Figueroa, por Candelaria; José Adalberto Canto, por Calkiní; Jesús Antonio Quiñonez, por Hopelchén; Carlos Martín Ruiz, por Hecelchakán; Luis Humberto Castillo, por Calakmul; y la diputada federal, Rocío Abreu por Carmen.
¿La han trabajado? Todos. No se trata de quién la merece o quién no, se trata, de quienes pueden garantizar que su partido acumule votos. Lo que sigue será igual maratónico para nombrar a los candidatos a diputados locales, donde la cuota de género tiene en nervios a más de uno.
¿Por qué el precandidato del PRI necesita rendimiento electoral?
Las reuniones no han parado, la agenda está cargada y a estas alturas muchos políticos ya presumen que conversaron con el abanderado priista.
El rendimiento electoral en 2015 pasa por cuatro razonamientos tangibles que no existieron en el 2009: 1.Hace seis años no había un candidato de Carmen, ahora hay dos, eso justifica en un análisis simplista el nombramiento del senador carmelita, Óscar Rosas, como coordinador de campaña. 2-Tampoco en 2009 compitió Layda Sansores, otra presencia política fuerte que acapara votos. 3-El PRI del 2015 no es el del 2009, el desgaste natural con su regreso a Los Pinos puede cobrar factura en las urnas, y 4-Algunos de los 11 alcaldes priistas se sumergieron en una cruzada de ineficiencias que pone alta la escala a los priistas para mantener esas alcaldías.
Confirman que el proceso de sanación de los grupos internos está caminando, ahora rebasado ese punto, es considerar la postura del partido hacia afuera.
¿Tiene Moreno posibilidades de ganar la gubernatura? En el escenario actual, tiene todas las posibilidades. El autismo político de la oposición, toda, parece quedarse sin capacidades para reaccionar y parece que le cuesta levantarse de la hamaca.
Al menos un exgobernador, Jorge Salomón Azar, se ha resistido al llamado de unidad al que convocó al partido. Las razones de Azar apuntan más al entorno del aspirante, que al aspirante mismo. Se entiende su postura pública, pero no es muy comprensible.
Lo apoye quién lo haga, Moreno no es un candidato ni externo ni impuesto, sobre la mesa, al estilo del PRI, acordaron su postulación, o al menos la apoyaron. Así lo hizo su partido, el mismo que también lo postuló a él en marzo de 1991 bajo un método un poco más ortodoxo y retrógrada.
Salomón tiene el derecho de sumarse o no, pero su postura es también una respuesta al sistema que pertenece, al que tampoco hasta este domingo no ha renunciado. ¿Hay congruencia? No mucha. Hace unas semanas le replicaba a una militante que los priistas se caracterizaban por “prudentes” y aunque en este espacio se difiere de esa generalización, su postura al interior de su partido es vista con imprudencia. Azar García, se reitera, tiene el derecho de apoyar o no al candidato de su partido, pero a juzgar también por el entorno de Azar parece estar solo en esa encomienda, conocidos cercanos de su círculo político están muy cerca al precandidato priista. ¿Lo sabe? Sí. ¿Podrá regresarlos a su lado? Difícilmente.
A Moreno algunas piezas de su entorno le pesan, le pesan y lo encapsulan. Lo sabe y por eso en el llamado insistente de que los necesita a todos, no le falta razón. El laberinto político que enfrentará no dejará a todos satisfechos, imposible evitar a los decepcionados, a los que esperaban más porque apoyaron y aportaron más, pero sabe que su banda política, sin intento de minimizarlos, no lleva incrustado muchos nombres locales.
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sheff




Golpe de Timón
