
Manuel tenía la cabeza metida entre las piernas y con ambas manos se acariciaba la nuca. Parecía estar cansado, haber librado una batalla que lo dejó exhausto ahí, sentado en la escarpa viendo el pavimento.
-Te agarraron a palos, amigo, le dijo el periodista.
-Pues no sólo a mí. Lo que pasa es que muchos no se dan cuenta que la golpiza es para todos y nada duele más que un golpe en la bolsa, más que en las partes nobles…
-¿Te robaron?
-Todos los días. ¿Tú no lo ves? Los diputados federales y locales, los gobernadores, el presidente y demás se llevan una lana, pero déjate de la que es por salario, ¡la que se llevan por cochupos, por transas, por “comisiones”, por el diezmo y la lista sigue y sigue…!
-A ratos pareciera que ya nos acostumbramos y sólo nos llama la atención cuando te enteras de los 36 mil millones de Moreira o los 23 mil de Granier que aparecen en las cuentas, pero también ofende que su hija tenga 3 mil millones en una cuenta y negocios por todos lados. Es un despojo, un latrocinio que, por desgracia, no se ve vaya a ser castigado.
-Y luego ves la prepotencia de la senadora para que la dejen subir a pesar de llegar tarde. No hay medida. Aquí tenemos a quien anda en sus suburbans, seguido por autos blindados de escolta, como si le tuviera miedo a algo o a alguien.
-No creo que sea temor, Manolo. La gente cuando es muy pequeña, chiquita, necesita hacerse notar y si no es por sus ideas, por sus aportaciones, pues es con valentonadas. Ya ves a la ex miss cómo gritó que es especial, que merece otro trato. Al final, sólo es un enorme complejo de inferioridad que los fuerza a tratar de hacerse importantes porque saben que no lo son.
-Absolutamente de acuerdo. La realidad es que el país sigue pasmado viendo como todos roban, como se llevan los presupuestos, como desvían los recursos. Además, dinero de salud, eso es criminal.
-Pues no te vayas muy lejos. Aquí eso viene pasando desde las administraciones anteriores y no ha parado. Las compras están cooptadas, el manejo de los dineros lo controla una sola persona muy cuestionada, pero ahí sigue. Es recurso federal y es eso lo que está forzando al gobierno federal a proceder ante la presión del gobernador Arturo Núñez. ¡Cuidado! Meterse con recursos federales es un riesgo mayor porque no sólo puede darle la justificación a la Federación sino también a la Auditoría Federal.
-No pasa nada, periodista. A menos que hayas ofendido o maltratado a alguien de peso, no pasa nada. Lo de Granier es por la presión social ante lo evidente, pero ya ves que no le pasa nada a Yarrington, a Ulises Ruiz, a Fidel Herrera… Eso está minando a la sociedad que cada vez más le pierde el respeto a quienes deberían respetar por haberlos elegido para administrar sus bienes.
-La prepotencia está en el ADN de los políticos mexicanos. Ve los ejemplos de Lady Profeco, o de la senadora Berinstain o la manera como se protegió al nieto del procurador Murillo Karam.
-¡Claro! Se dicen satanizados, pero no ven que es su conducta la que provoca el rechazo y la agresión de los ciudadanos, hartos de exigir resultados que no llegan mientras los escándalos de enriquecimiento siguen apareciendo todos los días.
Es como si fuera necesario el influyentismo para distinguirse de los nacos, fooo.
-Manuel, el saqueo de salud lo detalló EL EXPRESO, mostró el proyecto, exhibió la manera cómo se asignó el recurso, evidenció además las violaciones legales que tenía el proyecto de edificio, que nunca se construyó, pero tampoco se dijo a donde fue a parar ese dinero. Ese ejemplo, pues ahí sigue y el saqueo no ha parado.
-¿Y la señora Albores? Ella era dirigente, ella sabía.
-Pues sí, pero se alió con uno de los beneficiarios del saqueo y la hizo diputada local y ahora es regidora. Las complicidades terminan pagándose muy caro, amigo. El precio de la impunidad ya verás lo que le cuesta a Granier y compañía.
-De acuerdo, pero el sentimiento de estar apaleado, de sentir la frustración que ves me carcome, es que Granier es la excepción, a todos los demás pillos nadie los va a meter a la cárcel y vaya que han saqueado al país y a sus estados.
-Ese sentimiento es muy fuerte, sobre todo por la gente más pobre.
-Y más cuando ves que no hay dinero para nada, que se lo quedan unos muy pocos que se prestan a ello. Y hay de todo: empresarios, constructores, comerciantes, políticos, profesionales, todos involucrados.
-Ese es el éxito: repartir. Sólo que aquí se les olvidó. A ver si no llevan la penitencia en el pecado.



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