
Quizá las elecciones de diputados locales, ayuntamientos y una gubernatura en Baja California, nos sirva para cambiar de una vez por todas la forma en que nuestros partidos políticos nos ven a nosotros sus votantes. El atole con el dedo ya no es tan espeso
y cada día nos sabe más amargo.
Quizá las casillas para las elecciones de Quintana Roo en territorio campechano nos sirvan para voltear a ver a comunidades que debemos prestarles más atención para que sus habitantes no sientan que es mejor que les den apoyo de los dos lados, para que no tengan que cantar la canción de “no soy de aquí, ni soy de allá”.
Quizá ese 10% que obtuvo un gato para ser alcalde les dé un golpe al ego a candidatos y partidos que se olvidan que los dueños del país somos nosotros, que se gastan nuestro dinero y que están obligados a servirnos.
Quizá los compromisos que están adquiriendo ”nuestros” precandidatos para la elección del 2015 solo son para construir acuerdos entre actores políticos (de diferentes partidos incluso) y no solo para conseguir apoyos, empeñando incluso, puestos en el gabinete y apoyos que también pagaremos nosotros ciudadanos que ni siquiera somos tomados en cuenta (aún… luego nos van a prometer hasta las perlas de la Virgen… solo promesas no se emocionen).
Quizá nuestros “líderes” sociales se comprometan con su causa y no lucren con la necesidad y el dolor ajeno creyéndose poseedores de la verdad y sean tan estúpidamente soberbios que no piensen en la forma en que dañan la imagen de aquellos a los que dicen representar sino que además se llevan a toda una ciudad entre sus patas siendo olímpicamente egoístas y haciéndose pasar por víctimas cuando son victimarios.
Quizá estas lluvias nos enseñen como quedan las rejillas de desagüe después de las mismas y veamos que las inundaciones son en buena parte por esa basura ahí acumulada. Basura que no tiran las autoridades, o surge por generación espontánea.
Quizá al cambiar nuestra calidad en el servicio y nuestra actitud ante los visitantes, logremos que los turistas se queden, dejen una derrama importante de recursos y al fin, dejemos de ser un estado de paso.
Quizá dejemos de quejarnos de todo y de todos cuando entendamos que solo nosotros somos los que debemos de hacer un cambio, de alcanzar aquello que soñamos, de generarnos oportunidades, de buscar una mejora en nuestra sociedad. Quizá va siendo hora de que no escuchemos a los políticos sino que ellos nos escuchen a nosotros, quizá va siendo momento de seleccionar a los mejores candidatos en base a su trabajo, a su desempeño, a su calidad humana y no a cualquiera que crea que ser político es llevarse con fulanito, menganito o moverse en círculos de gente “importante” y donde lo más importante para ellos es su carrera política y no su servicio a la gente (no regalos… servicio).
Quizá entendamos que como sociedad somos cómplices de la impunidad, de la corrupción, de la violencia, del enriquecimiento ilícito a costa nuestra. Somos cómplices porque permitimos que suceda, porque no exigimos, porque no señalamos, porque nos es cómodo.
Quizá nos creamos al fin que podemos cambiar las cosas, que podemos hacerlas mejores, que podemos tener lo mejor de nuestra gente en los puestos donde se tomen decisiones, que podemos ser la mejor familia, que podemos ser honestos e íntegros sin que nos vean como bichos raros, que podemos ayudar al vecino sin tener que cobrársela después, que nuestros hijos se merecen un mejor país y que es nuestra responsabilidad.
Quizá… o quizá no.
Depende de nosotros.



Palabras Altisonantes
