Raúl Sales Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia

Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.

@RSalesH

Corrupción

Voces, Viernes 27 febrero, 2015 a las 2:40 pm

En lo que estamos de acuerdo todos los mexicanos es en que la corrupción está asfixiando a este país y ya estamos en el último suspiro. Sin importar que tan alto esté en la escala jerárquica o de cuánto sea el moche o la ayuda “pa’ los chescos” es corrupción y es tan culpable el que la pide como el que la da y es peor aún, el que la ofrece.

Sin saber la cifra exacta de cuánto nos cuesta la corrupción, la cifra que se maneja es de 32 mil millones de pesos al año que, divididos entre los aproximadamente 52 millones de mexicanos que estamos dentro del rango de población económicamente activa, nos cuesta por persona 615 pesos.

Pero lo peor no es cuánto nos cuesta, lo peor es saber que no pasa nada. Seguirá la compraventa de facturas y hasta se ufanarán de hacerlo, Hacienda seguirá estrangulando a las empresas cautivas mientras el comercio informal crecerá así como el “apoyo pal chesco” a los supervisores; mordida a los policías, mochada a los del IMSS, una lanita a los de la comisión y así hasta el infinito…

Y qué decir de los que tienen encargado un dinero que es de todos para el mejoramiento de la infraestructura y el mejor desarrollo de nuestra vida, lo gastan absurdamente en cosas aún más absurdas y a un precio absurdamente desproporcionado con el precio de mercado solo porque es para un cuate o porque les darán el 10% de la factura total.

Pero ha sido tan frecuente y tan extendido que lo vemos como normal y así que podemos gritar que todos los políticos son unas ratas e irnos a comer a un puesto de tacos que no paga impuestos ni tiene permisos y estaremos súper, pues es más barato o podemos estacionarnos frente a rampas para personas con discapacidad y si llega la patrulla junto con una grúa, la armamos de tos pues es injusto y le damos la “institucional” mordida con el consabido “esta vez lo dejaré pasar” pero, si el oficial no acepta y nos pone la multa nos ponemos agresivos y hasta amenazamos con ir a Derechos Humanos por abuso de autoridad.

La corrupción es una de las constantes del mexicano y antes era “tolerable” pues así se movían los “engranajes” del país. Ahora, sin embargo, el país se encuentra en una de sus más graves crisis sociales y ya va siendo hora de que dejemos de echarle la culpa al gobierno y lavarnos las manos de lo mal que estamos mientras somos cómplices y empecemos a hacer las cosas de manera correcta y entonces sí, exigir al gobierno.

No es utopía, es un llamado a mis compatriotas y una petición a mi Congreso de que me dé las herramientas necesarias para que cuando se tome una decisión que afecte a la mayoría de los mexicanos sea obligatorio el referéndum; que cese el fuero pues ya no es un poder contra otro, sino el gobierno y la ciudadanía que desconfía por lo que el fuero no es una ayuda, es una barrera entre mis representantes y yo, ciudadano común que casualmente soy el patrón; que exista de manera urgente la posibilidad de ejercer el cese de mandato pues si nosotros los elegimos, nosotros tenemos que poder quitarlos; y que todo aquel que maneje dinero público esté obligado a hacer públicas sus cuentas, sus bienes muebles e inmuebles.

Si son líderes sindicales, socios o dirigentes de empresas, o cualquier otra actividad en la que tengan participación o acción, deberán dejarlas de lado al entrar al gobierno pues en él le sirven a todos los mexicanos y no queremos conflictos de intereses, favores a socios o sindicatos y mucho menos hacer “bussines” con nuestro dinero.

La corrupción nos ha costado dinero pero ahora no solo es dinero, es la esencia, el alma, la confianza y el orgullo de sentirnos mexicanos.