Raúl Sales Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia

Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.

@RSalesH

Historia de dos mundos

Voces, Martes 3 marzo, 2015 a las 4:25 pm

El patrón se levanta apresurado a las 4:30 a.m., come un pedazo de la cena de ayer pues los huevos serán para el desayuno de sus hijos; ojalá hubiera fruta pero está fuera de su presupuesto. Camino a la parada del camión lee los encabezados de los periódicos para ver si hay algo interesante. Menos mal que lleva uniforme pues en caso contrario, su ropa, ya de por sí desgastada, terminaría de deshilacharse. Espera el camión ansioso, ya es tarde y debe de cumplir con su horario o será despedido. El chofer del microbús ni lo voltea a ver y le grita un “apúrate que me ganan el pasaje”. Llega a su trabajo y se sirve un café aguado de la máquina. Su día está ocupadísimo y ya se empieza a sentir calor.

El empleado se levanta a las 8:30 a.m. y después de un copioso desayuno consistente en frutas, huevos, café y jugo de naranja, abre el periódico y sin prisa alguna lee los encabezados para ver si hay alguna noticia digna de su atención. Arregla su ropa que es de un tejido excelente y aborda una de las camionetas puestas a su disposición. Su chofer le da los buenos días con un servicial “señor” al final de la frase y se encamina a la oficina. En la oficina se toma otro café y le pide a su secretaria que revise su agenda y le pide que cancele algunas citas pues hoy no tiene muchas ganas de moverse del aire acondicionado.

El patrón recuerda la visita que le hizo el empleado que todo sonrisas le agradeció el tiempo que le dedicaba y después de hablar largo y tendido de lo maravilloso que estaría el futuro, le aseguró que estaría siempre ahí para cuando lo necesitara. Hoy, meses después de haberlo contratado lo visitaría y le pediría que le diera una fecha probable para la solución del problema del que hablaron previo a la contratación y que le dio su palabra de que lo resolvería inmediatamente.

El empleado recuerda las arduas visitas casa por casa repitiendo una y otra vez el mismo discurso y da gracias que ya pasó esa etapa y todo salió a pedir de boca.

El patrón termina su horario laboral y se encamina a la oficina del empleado bajo el inclemente sol. Tiene hambre pero es importante que vea al empleado para recordarle el compromiso que hizo con él. Ya en la sala de espera, la secretaria le dice que en estos momentos el empleado se encuentra muy ocupado en estos momentos y que no podrá atenderlo.

El patrón le dice que el empleado lo conoce y que hizo un compromiso con él. La secretaria le dice que le dará el mensaje y que apenas se desocupe el empleado se comunicará en breve. El patrón acepta la respuesta aunque sabe muy dentro de él que nunca le llamarán…

El problema que tenemos en el país es ese insalvable e insondable abismo que separa al ciudadano de sus servidores y funcionarios. Estamos en dos mundos diferentes y no vemos puentes en el horizonte que nos permitan cruzar de un lado al otro, que nos haga retomar la fe en que unos y otros haremos nuestro trabajo y sacaremos a este país del hueco donde se encuentra.

Debemos de confiar mutuamente y eso, en estos momentos significa poner las cartas boca arriba sobre la mesa y dejar de jugar para con seriedad, darnos la mano y decir sinceramente qué queremos, cómo lo queremos y cómo lo haremos.

Si no se dan resultados, no se deberían tener privilegios y lujos pues, en ese caso, solo son bofetadas a como viven 52 millones de mexicanos. El hecho de elegir a nuestros gobernantes nos hace corresponsables de lo que ellos hacen, así como ellos son responsables de lo que hacemos. Sin embargo, vivir en dos mundos tan distintos parece que derivó en un entorno que ninguno de las dos partes entienden y todos desconfiamos.

El gobierno sin el ciudadano no es nada. El ciudadano sin gobierno… difícilmente avanzará.