Raúl Sales Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia

Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.

@RSalesH

Solo

Voces, Martes 10 marzo, 2015 a las 2:33 pm

La cartera se queda vacía y apenas es la mitad de la quincena, los productos de la canasta básica siguen subiendo mientras el salario mínimo se queda estático. Das gracias por tener trabajo pero no sientes que la remuneración te permita tener un nivel de vida digno.

La frase que dice “trabaja para vivir, no vivas para trabajar” que se supone intenta decirte que el trabajo es una parte importante pero que tu vida es mucho más. No obstante, ahora parece que trabajas para sobrevivir pues no te da… Aún así, hay que dar gracias por contar con un trabajo.

Quizá no sería tan doloroso si no vieras que algunas personas que dicen trabajar para ti suelen darse una vida de lujos muy por arriba de lo que se supone ganan y que la única explicación pasa por la palabra corrupción. Quizá no dolería tanto si existiera una consecuencia pero… no pasa nada… no pasará nada… no hasta que tú decidas hacer algo y he ahí el quid… ¿Qué puedo hacer yo solo? ¿Cómo me enfrento a un mal arraigado hasta las raíces de nuestra sociedad?

Antes que nada, déjame decirte que no estás solo, que somos cientos de miles de personas los que queremos cambiar nuestro entorno pero, lamentablemente estamos dispersos, agobiados, decepcionados, hartos y asustados.

Cada uno de nosotros puede cambiar el mundo… nuestro mundo. Podemos cambiar la forma en que actuamos en pequeñas acciones diarias, los buenos días, tardes, noches, las gracias y el por favor como parte del respeto al de enfrente, al vecino, a uno como yo. Acabar con los pequeños (grandes) actos de corrupción en los que somos igualmente culpables como son “mordidas”, “pa’ los chescos” y el eterno “échame la mano”. Hay que romper con el “todos lo hacen” y hacerlo para que nuestros hijos lo vean y aprendan de la única forma en que perdura, del ejemplo, las palabras se las lleva el viento, las acciones permanecen siempre.

La pequeña piedra en el estanque hace olas y el minúsculo grano de arena cegará hasta el más poderoso ojo. En estos momentos es el ciudadano el que tiene el poder (como siempre debería ser), en estos momentos en que nuestros candidatos a diputados, alcaldes y gobernador nos visitarán es cuando podemos influir más en nuestro entorno. “Mi voto no cambiará nada” Esa es la mentira que nos han hecho creer, cada voto cuenta y es el más importante de los cientos de miles, es el más importante porque es la aceptación del compromiso entre nosotros y los que nos representarán, hablarán en nuestro nombre y tomarán decisiones usando el valor de tu voto y del mío. Así que, en esta soledad en la que creemos que no podemos hacer nada, te recuerdo que podemos hacerlo todo.

En las visitas de nuestros candidatos o en las reuniones que se realicen para que nos digan que harán en nuestro beneficio, saca una libreta y una pluma (es probable que hasta te regalen una con el nombre y el sonriente rostro), pon la fecha y apunta todo lo que te interesa, acércate y pídele una foto (nunca las niegan en campaña). No te quedes con uno solo, si puedes, acepta las invitaciones de todos pues quien nos representará no lo hará para un partido político, lo hará para todos, así que debemos conocer a los candidatos de los partidos para poder sustentar nuestra decisión.

Esa libreta donde apuntarás lo que te digan será la que te permitirá decidir pero también exigirle al que queda pues si te dio su palabra en campaña, la debe de cumplir cuando esté a tu servicio pues para eso le pagarás.

Tu voto puede cambiar una elección y solo no puedes cambiar el mundo pero… no estas solo… somos muchos “solos” que queremos hacer un mejor México y solo hay un camino correcto: el de convertirnos en actores comprometidos y no en espectadores desprevenidos.