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Golpe de Timón
Vladimir de la Torre
Licenciado en Filosofía y Letras, y master en Comunicación Social por la Universidad de La Habana. Periodista de la Agencia Prensa Latina. Colaborador de diarios de Nicaragua, El Salvador, Chile y Argentina. Investigador para Unicef en España, Jamaica, Inglaterra, Emiratos Árabes Unidos, Italia, y Qatar. Productor y conductor de Telesur.
@delatorremorin

La fiesta y el reto de los azules

Voces, Lunes 19 mayo, 2014 a las 9:49 am

¿Qué tienen en común Yolanda Valladares, Yolanda Montalvo, Nelly Márquez, José Inurreta, Asunción Caballero, Alejandro Brown, Pedro Cámara y otra docena de panistas? Que todos maduraron políticamente a la sombra de Juan Camilo Mouriño. Es irónico pero real. El equipo que operó a favor de Gustavo Madero en Campeche, fue el mismo que operó las elecciones en el 2003 y que se ha mantenido compacto desde hace más de 10 años. Estuvieron en la campaña de Juan Camilo a la presidencia municipal en 2003 y organizaron la campaña presidencial de Felipe Calderón en 2006.

Tras las elecciones del 2006, este equipo que ganó la elección a favor de Madero debía apoyar a Ernesto Cordero, pero este escenario no existe. Tras el triunfo de Calderón, excepto un par de casos, todos fueron excluidos del nuevo gobierno.  Su estructura intacta pasó a formar fila de una oposición interna que hoy tiene el poder del PAN en Campeche.

Fueron desplazados por una nueva generación de panistas que, al parecer también dejaron de serlo el 1 de diciembre del 2012. Así se fragmentó el equipo que obtuvo en 2003 la mayor victoria electoral que ha tenido un partido opositor en Campeche en toda su historia.

Al frente del equipo de Ernesto Cordero quedó el ex delegado de la Conagua, el diputado Juan Carlos Lavalle. Prácticamente solo y rodeado de una nueva generación de militantes que empiezan a marcar su agenda política al interior del partido. ¿Y todos los delegados calderonistas? Bien, gracias.

El reducido equipo de Cordero no solo perdió la dirigencia estatal, está tan disminuido que solo controla uno de los 11 comités municipales del partido. Crearon una estructura de elite que no encontró espacio tras el fracaso electoral del 2012. La oposición interna que hoy controla Yolanda Valladares se reagrupó y trabajó para los “olvidados militantes de a pie”, que ahoran suman otra victoria al hilo en el estado. Los mismos militantes que no quieren saber de nada que huela a Calderón y su equipo.

El senador, Jorge Luis Lavalle, el panista campechano más influyente en el centro del país,  concentrado en su labor legislativa ha decidido alejarse de la política interna del partido, con su nueva responsabilidad como presidente de la Comisión de Gobernación, Puntos Constitucionales y Justicia, junto a las de Energía, Administración y Relaciones Internacionales se convirtió en el legislador campechano con más peso entre las dos cámaras. Lavalle, una cara visiblemente corderista, decidió trabajar allá donde es más necesario para Cordero y no se ha involucrado en ningún proceso interno del partido a nivel local. Esta derrota de Ernesto Cordero en Campeche no es su derrota. Ni siquiera es la derrota de Juan Carlos Lavalle, Ana Paola Ávila, Luis Escalante o Arturo Aguilar, ellos al menos han trabajado para no desaparecer.

La derrota de Cordero es la derrota de Mario Ávila, José Lomelí, Mauricio Arceo,  José Llovera, Karim Elias, Carlos Patrón, Manual Adam Medina, y otra docena de exdelegados que ni siquiera ya forman parte del padrón azul porque no les interesó refrendar su militancia.

El PAN nacional necesitaba más a Ernesto Cordero que a Gustavo Madero, la oposición sí necesita la confrontación para ganar votos y no está en el ánimo de Madero enfrentarse al PRI.

¿Por qué era tan importante esta elección? Porque en menos de un año el presidente de este partido decidirá quiénes serán sus 300 diputados federales que irán a la boleta por mayoría, los 200 plurinominales, nueve candidatos a gobernadores, más de 600 alcaldes, y más de 500 diputados locales. Ganen o no, las boletas se llenarán con maderistas, y el proyecto de Gustavo Madero seguirá navegando desde el crucero que verá pasar un arca.

Hace unos días, el diputado federal Jorge Rosiñol, en otro golpe de excentricismo, declaró que si ganaba Madero sería el candidato del PAN a la gubernatura; otro maderista, Carlos Rosado Ruelas, no festejó el destape del carmelita.

Yolanda Valladares ya tiene la mesa servida, decidirá todo en el 2015, ella será la que reparta el pastel de candidaturas sin una oposición organizada que desplume sus intenciones de tener control real sobre el partido.

En declaraciones precipitadas, algunos calderonistas han fijado que tienen la intención de crear un nuevo partido político. Sería un error estratégico del que no se puede dimensionar sus consecuencias.

El PAN campechano está tratando de sobrevivir a su peor derrota electoral desde 1997, ausente del debate local, aplastado en 2012, de tener seis alcaldías en 2003 y cinco en 2009, ya no tiene nada. Tan mal, que si en 2015 gana solo dos distritos locales darán signos de recuperación, en la última elección solo ganaron uno.

El reto es gigantesco, su principal oponente seguirá siendo el PRI, que llegará postulando a su candidato número 17, con el partido en el poder, con una estructura cada vez más ramificada y con la habilidad de hacerle creer a sus institucionales militantes de que todos son importantes, necesarios e imprescindibles.

Si el PAN llega al 2015 dividido en Campeche, el mensaje que seguirán enviando a los ciudadanos es equivocado, es un error creer que su partido será refugio del voto antipriista o de los decepcionados, porque en todo caso, si no quieren votar por el PRI y ven a una oposición (PAN, PRD, PT, Morena, Panal, Moci) sin posibilidades reales de triunfo,  elegirán quedarse en casa viendo un partido de futbol.

REPERTORIO.

 -Que varios secretarios federales están a la orden del Gobierno del Estado, ayudando en todo para que Carmen y el estado estén listos para recibir la inversión extranjera.

-Los nuevos consejos políticos del PRI, de los 11 municipios, traen la mano cargada de los alcaldes, ahora presionan, y con derecho, para que los presidentes del partido en cada municipio sean cercanos a ellos y seguir ampliando su estructura.

-Ya más de la mitad de los actuales alcaldes tienen residencia, también en el municipio de Campeche, y muchos aquí se la pasan.

-El Congreso no aprobará los 140 millones que pidió el ayuntamiento campechano, “que un poco menos”, dicen,  para dejar constancia de que son responsables.