Raúl Sales Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.
@RSalesH

El techo sobre nosotros

Voces, Viernes 27 junio, 2014 a las 2:08 pm

Para que una persona encuentre estabilidad se requieren muchos factores, pero los principales siempre serán techo, comida, vestido, trabajo y educación, todo lo demás viene por añadidura, todo lo demás se va ajustando. Pero no es sencillo, de hecho, es sumamente difícil en ocasiones, no siempre hay trabajo, la canasta básica sube debido a problemas de producción, al aumento de los costos variables como el precio de la gasolina, la educación pasa por una crisis y el techo, esa conjunto de bloques y cemento que se transforma en hogar, refugio, paz y legado, es el sueño de muchos, es quizá, lo más difícil de las condiciones básicas de estabilidad y bienestar.

Tomando en cuenta lo anterior, hace décadas, el gobierno federal decidió implementar un programa de vivienda para los trabajadores, cotizaríamos, y cuando lo requiriéramos podríamos obtener un crédito a largo plazo para conseguir ese conjunto de materiales inanimados que en una construcción son mucho, mucho más.

No obstante, algo está pasando, los créditos ahí están, se encuentran autorizados y no obstante, las casas que hay están muy por arriba del crédito otorgado y las casas de precio accesible, mejor conocidas como de “interés social” brillan por su ausencia.

Hay que tener claro que las casas no brotan en los terrenos después de una lluvia, sino que conlleva un proceso largo de preparación y ejecución. No obstante, no se ve en el horizonte que exista una oferta a esta demanda y no se ve por otro conjunto de factores que hay que poner abiertamente sobre la mesa.

Empecemos por la razón de que quienes construyen las casas son empresarios de la construcción y como cualquier empresa, la finalidad última es la generación de riqueza y su consecuente distribución a través de la inversión, compra de insumos, pago de nómina y un sinnúmero de elementos que reactivan la economía interna. En un dato simple, construir una casa da cinco empleos directos y 15 indirectos o en otras palabras, cada casa que transformará en un hogar para toda la vida, le da de comer a 20 familias durante el tiempo de construcción. Parece miel sobre hojuelas y entonces ¿por qué no se está haciendo? La razón es simple, para que las empresas lo realicen se debe de generar una utilidad pues las empresas constructoras son las que pagan los impuestos de los que viven las dependencias de gobierno, las empresas constructoras no son dependencias de gobierno, el fin último es la obtención de una utilidad y para obtenerla creando casas de interés social es necesario una convergencia entre el gobierno y la iniciativa privada. Es decir, trabajar de manera conjunta.

El problema aquí es que hasta que no se rompa el circulo vicioso de acusar al otro y se trabaje en una planeación efectiva no se darán las condiciones para las 20,000 casas que se demandan pero que no se ofrecen.

El gobierno debe de poner la infraestructura y obtener los terrenos en reserva para el crecimiento planificado de la ciudad en cuestión y el empresario al tener las condiciones de precio de terreno e infraestructura disminuirá sus costos de construcción lo que le permitirá obtener la utilidad que haga rentable el proyecto.

Para que se den las condiciones favorables para la generación de casas de interés social, se debe de privilegiar la planeación a 20 años de las ciudades, en caso contrario, caeremos en especulación, en una baja oferta lo que aumentará los costos por la demanda y entonces será más rentable comprar en Mérida lo que hará que no solo se vaya capital circulante sino innumerables ofertas de empleo.

O encontramos la conjunción de voluntades entre el gobierno de todos los niveles y la iniciativa privada en donde se den las condiciones de ganar-ganar o nos quedaremos sin techo sobre nosotros… y no hablo de una casa.

  • gaby

    Si dejaran entrar otras constructoras bajarían los precios de las casas y mejoraría la calidad, además de otros tipos de financiamiento accesible a personas que paguen impuestos como hacen en otros estados