Raúl Sales Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.
@RSalesH

Calakmul para el mundo

Voces, Martes 24 junio, 2014 a las 2:28 pm

No llevaba mucho tiempo que se había terminado la recuperación de los espacios de la zona arqueológica de Calakmul cuando mi padre nos subió a un vehículo y nos llevó en travesía por una angosta carretera, desayunamos en Escárcega y seguimos hacia la  recientemente abierta zona arqueológica. Largo camino pero que no era nada extraño dentro de mi familia, pues no era la primera vez que hacíamos un viaje cultural. Mi padre, apasionado de la historia, enamorado de su estado y maestro siempre, nos fue narrando mientras modulaba la voz como el actor de teatro que también en algún momento fue, metiéndonos en otro tiempo, haciéndonos parte de un viaje en el tiempo, fechas, datos, historias, aventuras, inmersión total en otros tiempos en los que la distancia y los minutos solo eran mediciones que perdían importancia.

Así conocí Calakmul, de la mano de mi más querido y admirado amigo, de la mano de papá. En ese mismo viaje estaban mis otros seres humanos favoritos de mi vida, mis mejores amigos, mis confidentes, mis compañeros de aventura, mi madre y mis hermanos, mi familia.

Ese primer viaje a Calakmul fue mágico por con quienes estuve, fue el último viaje cultural, académico, histórico y de aventura a lado de papá.

Desde ese primer viaje he ido a Calakmul en cinco ocasiones más y he tenido la oportunidad de llevar a maestros y alumnos campechanos y canadienses. He visto cómo crecieron los espacios recuperados de la zona arqueológica, he visto cómo surgían hoteles en los cuales nos hospedamos y que tenían la mágica cualidad de dejarnos dormir con los sonidos de la selva sin estar inmersos en ella.

La sorpresa y admiración de los extranjeros al ver enormes estructuras de piedra hechas por una civilización mítica les abre la perspectiva mental de una forma que nunca me había tocado ver. Es fácil sentir orgullo cuando ves admiración en los rostros de los demás.

La Antigua Ciudad Maya de Calakmul ya era Patrimonio Cultural de la Humanidad y ahora la Unesco concedió la ampliación del título a la Reserva de la Biosfera de Calakmul, convirtiendo a ese sitio en el primer sitio mexicano en ser Patrimonio Mixto de la Humanidad.

A partir de este momento Calakmul ya no nos pertenece del todo, ahora le pertenece al mundo y a nosotros nos corresponde vigilar y cuidar que permanezca, (por trillado que suene) para futuras generaciones.

Sin embargo, y por muy orgulloso que me sienta, es necesario analizar las carencias que existen en conectividad y en los demás servicios que deben de estar en la periferia de un patrimonio de la humanidad. Es de todos, pero nosotros debemos proveer los servicios para que el resto del mundo visite nuestra joya. Saber que la tenemos no es suficiente, ahora hay que mostrarla y exhibirla con el orgullo, respeto y admiración que nos merece.

Somos uno de los pocos estados privilegiados con tener sitios patrimonio de la humanidad y junto con la gran responsabilidad que conlleva, se abre un abanico de oportunidades de desarrollo económico para estos sitios. Si tenemos el enorme privilegio de estar en la misma tierra donde nuestros ancestros construyeron maravillas que aún, el día de hoy abren bocas de admiración, estoy seguro que podremos proveer de todas las facilidades para que el resto del mundo visite lo que ahora es suyo también.

Debemos planear conscientemente, con visión a largo plazo, con una idea clara de lo que queremos, de lo que podemos y para que lo estaremos haciendo.

Calakmul es una joya, pero mantenerla escondida ya no es una opción, por el contrario, es una joya que debemos portar con orgullo y… presumirla.