Raúl Sales Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene formación como contador público y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmente es vicepresidente de la Fundación Avanza.
@RSalesH

Todo al mar

Voces, Viernes 23 mayo, 2014 a las 2:17 pm

Un golfo dentro de un golfo, la mar que no despierta embravecida y solo se agita cuando el viento del norte le da una visita. Ese mar que con su producto modificó toda una gastronomía y la hizo excelsa. Ese mar que deambula plácidamente entre ramas de mangle y que besa suavemente la orilla que el hombre modifica en cada ocasión que puede. Ese mar que brinda vida, paz, consuelo y cada tarde nos regala postales de colores y belleza indescriptibles.

Ese mar que todo nos ha dado y que no le hemos retribuido en lo mas mínimo, que hemos saqueado, contaminado, menospreciado, olvidado, que se ha convertido en un inmenso bote de basura porque se nos hace más sencillo tirar una botella de plástico o una colilla de cigarro o una lata antes que caminar unos cuantos pasos y depositarla en un bote de basura. Ese mar que ayer tuvo su primera descarga del drenaje pluvial y del cual salía a borbotones basura que la misma lluvia recogió en su trayecto de desalojo… Fue triste verlo.

La mega obra no está concluida y la cuenta oficial de Twitter del megadrenaje nos dice que las trampas de sólidos aún no están instaladas y apela a nuestro sentido de la civilidad para no tirar basura en las calles. Ojalá le hiciéramos caso, ojalá sintiéramos orgullo por nuestra tierra y amor por nuestro mar para evitar tirar basura en nuestro hogar.

Quizá si no tiráramos basura, el drenaje existente hubiera sido suficiente, no sé, demasiado tarde para pensarlo. Sin embargo, ayer en ese salida de agua cargada de basura hacia nuestro malecón, me pregunto si no estaremos cometiendo un grave error. Aún con las trampas de sólidos, el agua de lluvia recoge los aceites que gotean de los vehículos, los detergentes que utilizan para lavar terrazas, ácidos, plásticos e infinidad de heces fecales de los animales callejeros y los concentra en una sola salida. Cuando lo pregunté me contestaron que “siempre” había pasado eso y lamentablemente es cierto pero, si estábamos construyendo un nuevo drenaje no hubiera sido factible hacer algo para minimizarlo. Quizá está en el proyecto, quizá me equivoco de punta a punta y está contemplado que esa descarga que arrastra todos esos productos y desechos hacia nuestro mar no afectará el crecimiento de las algas que sustentan buena parte del ecosistema que hace de nuestros productos de mar unos de las delicias de cualquier gastronomía; quizá el poco mangle que queda cerca de la ciudad sea suficiente para filtrar nuestra falta de cultura y de amor por nuestro mar; quizá nuestra comodidad sea suficiente para decirle a nuestros hijos que destruimos su mar con la mano en la cintura.

Repito, quizá existe el proyecto donde el agua tendrá un tratamiento que hará que el agua que salga al mar no dañe el ecosistema y le de una imagen aceitosa dejando bolsas y botellas donde antes nadaban peces.

Espero que nuestra cultura y nuestra previsión del futuro nos alcance para ser conscientes que la basura que tiramos, no desaparece apenas toca el piso, que lavar la terraza con agua jabonosa no es buena idea, que las manchas de aceite bajo nuestros autos no se resuelven echando más aceite en el motor y que tener mascotas es una responsabilidad con ellas y con los demás.

Espero que nuestros hijos no nos reclamen el asco de hogar que les estamos dejando y que cada vez que limpien las playas, no nos vean con ojos de odio y señalen una botella y nos pregunten ¿Esta la tiraste tú?