
En este pedazo de paraíso donde el mar tranquilo baña las costas y donde el gobierno es uno de los principales empleadores y uno de los principales clientes, hace que la política se respire en la brisa se beba como aditamento del café y se coma en panuchos. Todo y todos tienen algo que ver, algunos en menor grado que otros y, no obstante, somos expertos en cuestiones de politiqueo. Las opiniones se asientan en la mesa, los que suenan, suenan todos los días en las charlas, todos sin excepción tienen algo positivo y algo negativo dependiendo de las simpatías de quienes los saquen a colación. Todos son amigos de uno o de otro, todos apoyan a quien les representa su mejor opción.
No obstante, existen ciertos y afamados grupos que son los que dicen tener el poder de influir en las decisiones, son amigos de los altos, medios, bajos niveles de gobierno federal, son los que han llevado las riendas de la política estatal por años, son a los que hay que “tocar” para que las cosas se den… dicen por ahí.
Si bien es cierto que la vida política de un lugar pequeño como lo es nuestro estado (en población solamente pues en territorio y riqueza estamos por arriba de muchos) influye en cada una de nuestras decisiones, hay ciertos grupos que creen que son portadores de la verdad universal, que son indispensables y, peor aún, sienten que si la tierra gira es porque ellos son el centro. Eso aquí, en mi pequeño estado al igual que en el resto del universo conocido, es soberbia y es peligrosa cuando se olvidan que todos estamos conectados de alguna forma. No importa qué tan poderosos sean, cuanto dinero tengan, con quien se lleven, no pueden parar las mareas, ni tapar el sol, ni impedir que la sociedad evolucione y exija.
Si queremos crecer es hora de cambiar nuestro enfoque. Aunque digan que esperan los tiempos electorales, lo cierto es que estamos en campaña, algunos desde hace años, algunos desde hace meses, pero sin importar cuánto tiempo lleven deseando ser, me gustaría saber para qué quieren ser.
¿Cómo está Campeche? Fríamente, sin apasionamiento, saber cómo estamos nos permitirá saber qué hay que mejorar, construir, olvidar. ¿Cómo lo vemos en el largo plazo? Visión no solo a seis o a tres años, visión a 20 ó 30 años para delinear los objetivos y hacer una planeación hacia atrás poniendo las estrategias y la forma de medirlas. ¿Cómo se va a hacer? Ya vimos que depender del petróleo no es la opción, entonces se tienen que generar las formas de atracción de inversión, generación de economía interna, infraestructura, y darle valor agregado a nuestros productos locales mientras acompañamos a nuestros productores en el proceso. ¿Cuáles son sus herramientas? Corresponsabilidad, no es cuestión de echar culpas al pasado sino hacer los ajustes necesarios para seguir las estrategias y alcanzar los objetivos; usar lo bueno, eliminar lo malo, eficiencia, eficacia y transparencia absoluta. ¿Con quiénes? Buscar a las mejores personas, con el perfil adecuado, de probada honestidad, integridad, con un alto sentido del servicio y con el compromiso de dar resultados o dar un paso a lado.
Son 11 municipios cada uno con sus problemas, lamentablemente enfrentados, cada uno con sus riquezas y con sus posibilidades de desarrollo que deben detonar e integrarse en una gran maquinaria llamada Estado de Campeche donde cada uno de los municipios es indispensable.
El punto no es llegar por llegar a costa de lo que sea… el punto es saber qué hacer cuando se llegue, cómo se mejorará la vida de los ciudadanos y cuáles serán las bases sobre las que se construirá… De no hacerlo, solo serán juguetes de algunos grupos y de su soberbia.



Palabras Altisonantes
