Ricardo Rodríguez Dives
Estrategia y Desarrollo
Ricardo Rodríguez Dives

Contador público egresado del ITESM, con estudios en Dirección Hotelera en Cornell University y Finanzas en UC Berkeley; consultor en Turismo y Competitividad Económica; conferencista en foros de México, EUA, Canadá, Centroamérica y Europa; miembro fundador de organizaciones relacionadas al turismo, la cultura y los negocios; ex secretario de Turismo de Campeche

@rrdives

Corriendo para llegar detrás

Voces, Jueves 14 mayo, 2015 a las 5:47 pm

El primer cuatrimestre del año ha sido muy difícil para México en lo económico, pero es lo político lo que ha tensionado más el fluir de las cosas en el país, quizá por ello lo mediático de los asuntos de impacto y la especulación tan grande que esto genera en todos los ámbitos. Sin embargo, a pesar de los pronósticos pesimistas de colapsos en la economía por los asuntos relacionados con la baja de los precios del petróleo, el incremento de la paridad peso-dolar y las promesas de recortes presupuestales en el segundo semestre, así como uno más drástico para 2016, pareciera que la inversión extranjera sigue fluyendo e inyectando recursos frescos, la industria automotriz tiene un gran momento y el consumo interno comienza a reactivarse, lo que da oxígeno tambien a la micoreconomía.

Interesante observar el proceder de los estados que a pesar de los tiempos electorales siguen concentrados en la marcha de sus respectivas economías y están haciendo una gran aportación al país, no importa cómo se definan las cosas, ellos tendrán crecimientos seguros basados en su trabajo y planeación estratégica implementada con muchos años de antelación, tal es el caso de Querétaro, Nuevo León, Chihuahua, Guanajuato y Baja California, entre otros. En todas estas entidades el factor común es el crecimiento y desarrollo, siendo incluso, modelo de “buenas prácticas” para otros lugares del mundo.

Muy por el contrario, en el estado de Campeche hemos tenido siete meses consecutivos de tasas negativas de crecimiento, fuertemente cimentadas por el despido masivo de trabajadores de Pemex y la falta de liquidez en las empresas por su alta dependencia del flujo de recursos gubernamentales, lo que impacta por ende en la mayor parte de sus unidades económicas y población.

Es muy particular el comportamiento de la economía campechana, siempre dependiendo de la rectoría gubernamental, quizá por ello es una entidad tan politizada, lo que genera distracción y la aleja de ser productiva y competitiva.  Por ello es lamentable que siendo un estado con grandes potencialidades se encuentre inmersa en un estancamiento permanente.

Los ciclos de las iniciativas para el desarrollo de Campeche son muy cortos, como corta es la visión de futuro. Esto lo entendemos más si lo medimos en trienios y sexenios, ahí comienza toda nuestra problemática ya que no generamos planeación de largo plazo, ni estrategias apropiadas a nuestras capacidades, nos acotamos a reacciones más que a iniciativas propias. Siempre copiando modelos que se han llevado a cabo en otras partes, comprando fórmulas geniales que ya han resultado para otros que no tienen ni las caracterísiticas de nuestro estado, ni nuestras capacidades.

Por eso, cuando surgen propuestas de acciones de gobierno, nos podemos percatar que sus objetivos no van más allá de alcanzar lo que ya hicieron otras entidades que se han desarrollado. Como quien dice, si lográramos llegar a las metas planteadas… ¡Estaríamos justo detrás de todos los demás!

“Para muestra siempre basta un botón”, vivimos comparándonos con nuestro estado vecino de Yucatán, incluso en ocasiones desearíamos tener el grado de desarrollo que tiene Yucatán. Pues si analizamos un poco esto, nos daríamos cuenta que tenemos mayor territorio, más riquezas naturales, mejor posición geográfica estratégica, menos población, pero sobre todo un gran capital humano. Si a esto le sumáramos voluntad, definitivamente ¡Tenemos todo para  ser mejores que Yucatán!

Hace casi 20 años se desarrolló en nuestro estado una iniciativa del sector privado, en coordinación con las diferentes esferas de gobierno y el sector académico, se trazó un plan para desarrollar la economía y alcanzar el tan ansiado crecimiento basado en un modelo de integración de las diferentes unidades económicas, con estrategias que potencializaban nuestras capacidades y con objetivos de generación de beneficios locales; a este proyecto se le denominó “Transformando Campeche” y su eslogan era “Un salto al futuro”. Sin entrar en detalles sobre su implementación y contenido, la iniciativa como tal fue un buen ensayo para generar un modelo propio de desarrollo, enfocado a emprender los retos propios de Campeche y su eslogan “Un salto al futuro” resumía claramente la meta. No aspirábamos a lograr lo que ya todos habían hecho, se deseaba alcanzar un futuro al cual Campeche podía aspirar gracias al aprovechamiento sostenido de sus potencialidades: emprendiendo, compitiendo e innovando.

Tenemos todos los elementos necesarios para emprender nuestros propios caminos hacia el desarrollo; requerimos realizar un ejercicio que nos permita entender cuál es nuestra posición actual con respecto a un entorno global. Debemos conocer ampliamente nuestras capacidades diferenciadas y competitivas, no basta que las poseamos, debemos instrumentar estrategias basadas en ellas. Es bueno saber de las “buenas prácticas” en otras entidades, pero es también valioso aprender a no cometer errores y querernos mimetizar importando modelos que no son tropicalizables. Por ello debemos aprovechar nuestra singularidad y exponenciarla, asimilarla y plasmarla en estrategias para el desarrollo que tengan muy claro los beneficios locales.

Esta última parte es muy importante, Campeche tiene un buen nivel de calidad de vida y paz social; nuestra visión de futuro debe estar enfocada en generar beneficios que favorezcan el desarrollo de nuestra población, no obstante recurramos a inversiones foráneas o nos aperturemos al mundo. Siempre debemos estar conscientes de preservar nuestro hábitat, cultura y valores fundamentales.

Campeche no necesita permanecer en una carrera constante detrás de los demás, debemos fijar nuestra propia meta en un futuro de largo plazo y para ello tenemos que  dar un gran salto al futuro con trayectoria y velocidad bien planeadas, con una estrategia definida, pero sobre todo con un gran deseo de lograrlo.

El alcance de nuestras posibilidades será la suma de voluntades, inteligencia y actitud proactiva de nuestra gente.