WILMER DELGADO ROJAS
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Mientras un nuevo cierre de la carretera a Mérida, en el puente de Bacabchén, resultó hasta el momento solo una amenaza, numerosas escuelas de las comunidades en los municipios a lo largo del Camino Real continúan cerradas por padres de familia que alegan su inconformidad con el pago de cuotas para el mantenimiento escolar.
Un recorrido de EL EXPRESO por la región y por la comunidad que tomó acciones más extremas en el conflicto magisterial comprobó que no había más afectaciones a las vías de comunicación, aunque sí se pudo sentir mucha tensión entre los vecinos, quienes no ocultaron su desconfianza y susceptibilidad ante las cámaras.
Se pudo observar que elementos de las corporaciones policiacas Municipal y Federal montaban guardia y hacían constantes recorridos por la zona, haciendo paradas constantes bajo el puente de Bacabchén para medir los ánimos de la población que había advertido una nueva toma de la carretera federal 180 desde las 5:00 horas de ayer domingo.
Además, se notó que los trabajos de construcción del puente se realizaban con toda normalidad durante un flujo constante e ininterrumpido de conductores, aunque no faltaba quien lanzara miradas de curiosidad hacia la comunidad que protagonizó el bloqueo.
Algunos de los vecinos menos combativos de esa población, en una charla con este rotativo, reconocieron que durante el cierre al tráfico vehicular muchos aprovecharon para cobrar ‘peaje’ en las vías alternas a quienes querían pasar, con cifras que variaron entre 50, 100 y hasta 200 pesos.
Bacabchén es hoy por hoy una ciudad en tensa calma, con habitantes que ven con inquietud y a veces hasta en franca hostilidad a todos los foráneos. Algunos se mostraron abiertamente agresivos con este medio de comunicación.
Algunas de las casas muestran las huellas del conflicto. Debido a que el tendido eléctrico es demasiado bajo en la población, lo camiones o automóviles que accedieron a pagar para tomar la vía alterna hacia Hecelchakán tumbaron algunos medidos de luz y cables, lo que enojó a los afectados y a los pocos en desacuerdo con las medidas de presión que se tomaron.
Lo que más llamó la atención es que, pese a que los padres de familia abrieron la vía federal, la escuela de la comunidad sí se mantiene cerrada con toldos, sillas, cadenas y todo tipo de aparatos a la entrada del plantel.
Pero esto no solo pasa en Bacabchén. Escuelas de Pomuch, y otras localidades del municipio de Hecelchakán se presenta la misma situación y los inconformes no parecen tener intenciones de abrirlas a los estudiantes y a los profesores, al menos este lunes.
La demanda generalizada es la misma: que el gobernador hable con ellos y se comprometa a componer las escuelas, que se encuentran en pésimo estado, con afectaciones que van desde baños deteriorados o techos semiderruidos, así como las que carecen de servicios básicos como el de energía eléctrica. Incluso algunos exigen una reconstrucción total del plantel.
Aunque lo mismo se dijo el sábado, entre los habitantes de Bacabchén circulan los rumores de que será este lunes, desde las 7:00 horas, cuando se volverán a colocar las barricadas en la carretera a Mérida.














