
Sao Paulo. La semana pasada fui invitado por la Fundación Fernando Henrique Cardoso (FHC), para comentar un estudio sobre “El papel de Brasil en la gobernanza regional”, coordinado por Bernardo Sorj y Sergio Fausto. En la mesa estuvieron también el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez (2005-2010), y el embajador Celso Lafer, que fue Ministro de Relaciones Exteriores en la presidencia de Cardoso.
El presidente Cardoso (1995-2003), a sus 81 años siempre brillante, introdujo el trabajo de la mesa e hizo las conclusiones. El estudio es crítico y desmitificador del papel de Brasil como líder en la región de América del Sur. En él se establece que la apuesta inicial brasileña funcionó bien los últimos diez o doce años, pero que este modelo llegó a su límite y ya no resulta eficaz.
De la lectura del documento se deriva que el espacio donde los brasileños han hecho valer su liderazgo no es el de América Latina sino que éste se reduce sólo al ámbito de América del Sur, donde la extensión de Brasil ocupa casi la mitad de ese territorio y tiene frontera con diez de los doce países que la integran.
El estudio, que en días se podrás consultar por Internet en español, sostiene que la actual crisis del liderazgo brasileño se explica por siete razones: 1) Un modelo de desarrollo centrado en el mercado interno y muy proteccionista; 2) El limitado volumen comercial del MERCOSUR; 3) La ineficacia mostrada por la UNASUR; 4) La decisión de Chile, Perú y Colombia de incorporarse al mecanismo del TPP; 5) La “fragmentación” ideológica de los países de la región; 6) La competencia China a las manufacturas de Brasil dirigidas al mercado regional; 7) La ambivalente política exterior de los últimos años.
De acuerdo al estudio, el modelo de desarrollo económico que sostiene el Brasil hace cada vez más evidente la imposibilidad de actuar como un verdadero coordinador de un proyecto de integración económica regional y es muy claro al señalar los límites que tiene para el país el espacio económico del MERCOSUR donde ya no puede seguir creciendo. Ahora todos los integrantes del mecanismo son deficitarios del Brasil.
El estudio asegura que la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y el proyecto de integración eléctrica que se veían como instancias estratégicas claves para “empujar” la integración regional no funcionan y, en todo caso, habría que relanzarlos.
Los autores dejan claro que Brasil -por su dimensión geográfica, la población y el peso de la economía- seguirá jugando un papel fundamental en la región de América del Sur. Pero plantean también que el actual modelo de liderazgo llegó a su límite y que para activar ese papel se hace necesario replantear el modelo de desarrollo y los mecanismos de la relación con los países de América del Sur.
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