-No entiendo… no sé… ¿qué pasó?, decía confundido Manuel leyendo y releyendo un periódico de la capital del país…
-Te veo conflictuado, otra vez, amigo. ¿Qué mosca te picó?
-¿Sabes a qué imbécil se le ocurrió aprobar esa fórmula de producción petrolera para Campeche que cada mes le baja el otorgamiento de recursos a la entidad debido al declive de la producción petrolera?
-Tú lo has dicho, Manuel y sí, si sé, pero lo mejor es que él también lo sabe y, como hizo entonces, tampoco dará la cara por ello como no lo ha hecho por la herencia de deudas y obras ficticias que anunció.
-¿Puedes explicarme cómo es posible que la entidad que produjo el 82 por ciento del petróleo del país no sólo no recibió nada ni mucho cuando el pico de producción y ahora que se reduce sí nos afecta?
-Es parte de la justicia revolucionaria, amigo. Los gobernadores sólo piensan en ellos y sus beneficios y no en el futuro. Les importa el aquí y ahora y precisamente por ello no hemos tenido quienes hayan hecho obra para el futuro. Te pongo ejemplos: ¿qué produce el malecón, qué produce el Centro de Convenciones, cuánto genera la “bola de queso”? Son obras que hicieron rico a los que las construyeron, que les dio mucho efectivo, pero que no dan servicio a la ciudadanía y sí un perjuicio como el esa glorieta de la eterna inundación.
-¿Tú no las hubieras hecho?, periodista.
-Yo no soy, he sido, ni seré gobernador, Manuel. Lo que Campeche necesitaba y le urge hoy es cultivar el campo, fuimos primer lugar nacional en producción de arroz; generar infraestructura para ello: caminos, molinos, empresas que le diera valor agregado a la producción agrícola para elevar el ingreso. Proteger y diversificar la pesca, pero fue más fácil depredarla y hoy se ha reducido en todos sus niveles; se abandonó el puerto de Seybaplaya y ahora es cuando se le meterán mil millones. No, amigo, los culpables tienen nombre y apellido y están a la vista.
-Tienes razón, hemos fantaseado con el capricho de cada gobierno: el turismo y se cayó la ocupación y el número de visitantes y hasta el Centro de Convenciones está ocioso; las maquiladoras y hoy sólo quedan unas cuántas que usufructúan los que las promovieron y que es posible se vayan con el nuevo esquema impositivo…
-Por eso debe verse con agrado la apuesta de Ortega de meterle a la educación y ya ves que hasta la escoba entró al fin a la secretaría, sin educación no hay futuro; por eso debemos entender y soportar las obras de infraestructura que Campeche ¡vaya que necesitaba!, como el megadrenaje que ha sido un dolor de cabeza; Ortega ha recuperado los caminos para sacar la producción de las comunidades, los encontró abandonados y destruidos como parte de ese desprecio al campo que se vivió…
-Entonces tu ves bien a este gobierno, periodista.
-Mira, Manuel, es mejor apoyar a quien hará obras de infraestructura que no se vean y no sirvan para deslumbrar pero que darán un beneficio real a la gente. No queremos que hayan grandes obras y faraónicas. Ve lo que sucede con los hospitales, muchos, muy grandes y con carencias hasta en lo básico, la policía sigue sin detonar como un ejemplo para la sociedad y vaya que se le ha metido dinero; de nada sirven grandes obras que no irradian el beneficio para todos los campechanos.
-Es verdad, pero creo que ha faltado ser más agresivo en la atracción de inversiones, no hubo talento en esa oficina para generar condiciones y menos para promover exenciones fiscales y programas de estímulos que hiciera a los empresarios voltear a ver a la entidad…
-Mira, la inversión en Seybaplaya debe detonar la economía de la zona. Ahora lo que hará falta es atraer inversión para que se establezca donde ya habrá capacidad de carga y de almacenamiento. Sin embargo, te digo que apostarle a la educación, no ha sido un error; apostarle a la infraestructura y a los drenajes en zona conflictivas tampoco puede verse así: son servicios que la gente disfrutará cuando se concluyan. Lo que fue un error fue gastar en la bola de queso, en las maquiladoras que ya no operan y que era excelente idea pero la dejaron morir por el fraude que representan; equivocado, firmar un convenio federal para recibir más dinero hoy y que se pudran en el futuro, contratar a Bocceli, Il Divo o ampliar el Centro de Convenciones para que lo pague otro.
-Entonces estamos viviendo una cruda, reportero.
-Si, amigo, la cruda del saqueo y de las obras de relumbrón, pero sobre todo de la irresponsabilidad política que hoy pagamos todos.
-
gabriel torres



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