Editorial
Finanzas Personales
Adolfo Vargas Espínola
AV Asesoría en vida protección patrimonial, retiro y seguros. adolfo.vargas@av-asesoria.com
@av_campeche

Guía para que se te recuerde bien el Día de Muertos

Voces, Jueves 31 octubre, 2013 a las 8:03 am

Ahí estaban los lectores, de Finanzas Personales
diciendo gustosamente, “yo pa’ que ahorro, mejor veo comerciales”
Cuando la flaca les dijo antes de llevarlos al agujero
“A deudores, y no ahorradores son los que me llevo primero”

¿A poco no es bonita esta época dónde lo mejor de los mexicanos se demuestra haciendo gala de una de nuestras más arraigadas tradiciones? Con la cual recibimos el espíritu de los santos difuntos en una fiesta llena comida, flores, aromas y sobre todo amor a los que en estos días regresan para compartir y convivir nuevamente con nosotros.

Pero si hablamos de tradiciones arraigadas, más allá del Día de Muertos, el Hanal Pixan, el pan de muerto, las calaveras de azúcar o el pibipollo, una tradición bien mexicana que tiene mucha relación con los difuntos, es aquella de “lo dejé de última hora”, o peor aún la de “el de atrás paga”.

Octavio Paz describe en El Laberinto de la Soledad, nuestra actitud hacia la muerte explicando: “El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente”. Esto aplica tal vez en la literatura, pero en la realidad nos llena de temor, nos aterra y no nos gusta aceptar el hecho de que vamos a morir.

Tanto es el temor que tenemos, que el día que hay que hablar de nuestra propia mortalidad y debemos tomar acciones para recibirla, evitamos el tema, le damos rodeos y finalmente ignoramos nuestra responsabilidad.

Por ello estimado lector, me tomé la libertad de elaborar esta pequeña y práctica guía de las cosas elementales que te ayudarán a enfrentar ese miedo y te llevarán a no dejar problemas a los demás el día que vayas a morir.

¿Estás listo para enfrentarlo?, entonces comencemos:

1) Antes que nada, las deudas: Haz una lista (y déjala a la mano de tus familiares) de todas las deudas y créditos que tienes contratados al día de hoy, y asegúrate de que estos se liquiden o finiquiten el día de tu fallecimiento. Aunque casi todos los créditos están respaldados por seguros que los cubrirán, no está de más que te cerciores que así sea. Y si no es así, deberías contratar uno.

Ahora bien si sacaste el crédito a nombre de alguien más (grave error, y cosa nada recomendable) ve que esa persona tenga un seguro a tu favor al menos por el monto que debe, porque sino…tienes un gran problema!

2) Testamento y Beneficiarios: Cada vez que platico este tema, no falta quien me dice “es que no tengo nada”. Si tienes hijos menores de edad, si tienes “algo”. Y te urge dejar de manera anticipada tu voluntad, de quién o quiénes serán los responsables de cuidar a tus pequeños.

Y si hablamos de bienes, también te urge dejar tu voluntad. Digo, esto si no quieres que tu familia saque lo peor de sí al pelear por un bien del cual no tuviste la prudencia de designar beneficiarios.

Ah, y hablando de beneficiarios, hay que revisar, establecer y en su caso actualizar a los beneficiarios de tu cuenta bancaria, caja de ahorro, AFORE o lo que sea que represente dinero guardado en alguna institución financiera. Y por supuesto, avisarles que estas cuentas existen.

3) Los Seguros: A ver ¿En verdad eres tan ocupado y codo como para no dedicar unos minutos de tu vida para garantizar el bienestar y tranquilidad financiera de los que amas, el día que no estés?

Recuerda, un seguro es la manera más económica de generar riqueza. Y la única razón por la que se debe comprar…es por amor.

Si no tienes nada que heredar más que tu colección de  estampas de beisbol, y en verdad quieres a alguien, ¡cómprate un seguro!

4) El funeral, el café y los mariachis: Olvídate si quieres que tus cenizas las lleven al mar, mientras la suave brisa las esparce en la infinidad. Concéntrate en lo más elemental, si te mueres y no dejaste todo arreglado, a tu familia le va a salir carísimo tu olvido.

Prevenir los servicios funerarios, entierro o cremación le dará a tu familia un gran respiro y la oportunidad de poder sobrellevar tu despedida, sin tener que endeudarse por ti.

Hay más cosas al rededor de la muerte que deberías revisar y platicar con tu familia. Pero con estos consejos tan elementales, por lo menos aseguras que el próximo Día de Muertos te esperen con un generoso altar y el agradecimiento de saber que su duelo no fue tan penoso, solo porque decidiste enfrentar la realidad.  Ah, y que tu familia este tranquila.

Por favor, hazme llegar tus comentarios a mi correo adolfo.vargas@av-asesoria.com

¡Ah!…y recuerda, “la lana viene y va… pero porque tú la dejas escapar”.

Hasta la siguiente colaboración!