A partir del miércoles entró en vigor la Reforma Hacendaria, esa que me ahorró varios propósitos porque ya no queda de otra.
Mientras todos nos quejábamos que las mascotas eran parte de la familia y que el cobro del IVA a sus alimentos era un asalto a mano armada porque pobres seres indefensos, no habían pedido ser alimentados por croquetas, la Reforma Hacendaria tenía unas sorpresas para la salud de todos los mexicanos, el peso adicional a las bebidas azucaradas, bueno, pasa si quiero tomarme un refresco de soda, va, pagaré un peso más. No obstante, ahora no se me ocurrirá tomármelo con ron porque el aumento al alcohol ya es prohibitivo, así que así empezamos con mis propósitos de año nuevo ahorrados (para que gastaba una uva si ya era a la fuerza):
1.- Tomar menos. Ya es una realidad, con el aumento a bebidas etílicas no hay presupuesto que alcance para aventarse una chela o un ron y que pensar de un whisky. Si de por sí era difícil, ahora la vida de abstemio es una cuestión obligada.
2.- Fumar menos. Al igual que con el alcohol, no me molesta que suban, al contrario mientras más caros sean los vicios más sencillo será dejarlos (no queda de otra). Lo maravilloso de esto es que el SAT sabiendo de mi poca voluntad para dejar el tabaco me dio un incentivo monetario para cuidar mi salud.
3.- Hacer ejercicio. Se vino barajando que con la Reforma Energética bajaría la luz y la gasolina pero mientras llegan los 5 años que se necesita para eso la gasolina seguirá subiendo y como tampoco hay para vehículo nuevo y el viejo consume gasolina como si fuera agua para el sediento pues no me queda de otra que salir a caminar porque tampoco habrá para pagar los ya clásicos gasolinazos una tradición nueva para el bolsillo del mexicano.
4.- Bajar de peso. La canasta básica que cada vez es menos de base y más de lujo seguirá subiendo y es casi seguro que va a subir mas de los 2.50 pesos que nos subieron al mes. Así que a comer menos.
5.- Aprender computación. Aunque me defiendo, ahora tendré que saberlo perfectamente porque ya tendremos que hacer facturación electrónica, entonces ya no hay vuelta atrás o sabes usar una computadora o sabes usar una computadora.
6.- Manejar bien mis ingresos. Si antes me era difícil ahorrar por el costo de la vida, ahora tengo que aprender a estirar cada peso y ver de qué forma le hago para pagarle a las empresas de clase mundial.
7.- Cuidar mi salud. Debido al desabasto de medicinas en los sistemas de salud pública y el precio prohibitivo de las farmacias…mejor me cuido.
8.- Educar bien a mis hijos. Así como está el país, es responsabilidad mía educarlos (a través del ejemplo) para que no se contagien de la enfermedad putrefacta llamada corrupción que esta envenenando (y matando) este hermoso México.
9.- Pasar más tiempo con mi familia. A pesar de que ahora tenemos que tener dos trabajos para poder subsistir, ya no habrá presupuesto para salidas individuales o gadgets que eviten que le preste atención a mi familia (ese es de ley desde que me casé).
10.- Ser tolerante. Me remite al propósito 7, pues si me sigo enojando por el maravilloso desempeño de mis representantes populares, se me va a colapsar el hígado del coraje así que mejor vigilo que aquellos que prometieron servirnos, realmente sirvan y no se sirvan de nosotros y que no se gasten nuestro dinero en cosas superfluas y absurdas y que aparte quieran que les aplaudamos por haber aprobado reformas que ni siquiera entienden ellos mismos.
11.- Ser feliz.
12.- Ayudar a los demás.
(Los últimos dos sí son por decisión propia).
Feliz 2014.



Palabras Altisonantes
