La seguridad es una cosa y los agentes encargados de brindarla es otra. En Campeche aún podemos presumir que se trata de una ciudad y un estado tranquilos, pero si las corporaciones policiales empiezan a dar muestras de descomposición, entonces estaríamos ante un panorama alarmante que no podemos dejar pasar.
En otras entidades del país, las agencias de seguridad están tan invadidas por la delincuencia y la corrupción que sus propios agentes son los criminales, los secuestradores, los violadores y los asesinos que en teoría deben de combatir.
Aquí no es el caso. El Gobierno del Estado ha invertido mucho esfuerzo y dinero en el tema de la seguridad pública. La SSP cuenta con una academia de agentes que año con año se incrementa, se aplican controles de confianza y aunque ha reconocido que aún falta mucho por hacer, existe un avance constante hacia esos objetivos.
Sin embargo, no podemos cerrar los ojos ante una realidad cada vez más evidente. La Policía Estatal Preventiva atraviesa por una crisis que está llevando a la ciudadanía a desconfiar de los propios agentes encargados de protegerla. Unos presuntamente roban, otros piden ‘moches’, otros más son acusados incluso de participar en levantones, en violaciones, en abuso de autoridad.
No se trata de un asunto menor. Si las autoridades encargadas de esto no actúan y actúan rápido, entonces mañana tal vez estaremos hablando de otros delitos cometidos por los mismos policías y no hay nada peor que una sociedad que no confíe en sus policías.
Pese a que en los últimos días los agentes han sido protagonistas de las noticias negativas, sabemos que así como hay buenos, hay malos y no podemos juzgar a todos por igual. Pero las autoridades están para vigilar y procurar que en esas corporaciones sólo haya de los buenos. Si no se arrancan de raíz esas muestras de rebeldía, de corrupción y de franca delincuencia, entonces lo que pasará es que las manzanas podridas terminarán contagiando a las sanas… a menos que la pudrición comience desde el seno mismo de la Secretaría de Seguridad Pública.
TUMBABURROS
Pirata (Sust. propio) Dícese de una persona dedicada al robo y a la rapiña. Aunque en la época actual hay muchos, originalmente se refiere a la actividad marítima del siglo XVI y XVII. Actividad muy común en el Campeche de esa época y que ahora expertos del INAH quieren develar sus secretos que se guardan bajo el mar.
Tradición (Sust. común) Costumbre o cultura popular que se forma con el paso del tiempo, pero que en la entidad se han ido perdiendo, a juicio de la Iglesia, que lamenta que los fieles ya no realicen las procesiones marianas como antaño.
Bloqueos (Sust. muuuy común) Cierres o barricadas. Seña particular de la ciudad amurallada donde, a veces más a veces menos, se apuran las acciones en tanta obra pública que, paradójicamente, esta vez tiene muy furiosa a la población.




Editorial
