Raúl Sales Heredia Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene una formación como Contador Público, y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia, hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmenet es vicepresidentre de la Fundación Avanza y Presidente de COPARMEX Campeche.
@RSalesH

Entre Girondinos y Jacobinos…

Voces, Viernes 6 julio, 2012 a las 8:50 am

En la Francia revolucionaria, en plena asamblea cons­tituyente ahí por el año 1792 los Girondinos confor­mados en su mayoría por comerciantes deseaban mantener la monarquía los valores y tradiciones. En el parlamento se sentaban a la DERECHA. Los Jaco­binos, por su parte, gritaban “libertad, igualdad y fra­ternidad” y junto con los Sans Culottes (trabajadores) tomaron Francia y dieron inicio a la revolución. En el parlamento se sentaban a la IZQUIERDA.

La derecha en México sufrió un duro golpe, devas­tador y con sabor amargo, pues se gestó en su seno y se plasmó en las urnas. Hoy la derecha regresa a la oposición, un lugar que conocen y que han realizado siempre con lealtad hacia el país. Débiles, dolidos, la­miéndose las heridas pero ahí están y eso es bueno, es necesario pues suele ser la derecha la que planea a largo plazo, la tradicional, metódica y constante. No obstante, la derecha debe reinventarse si desea seguir siendo una fuerza que aglutine.

La izquierda se desmembró en las llamadas tribus después del acabose del 2006 y contrariamente a lo que se esperaba, la persona a la que culparon de despil­farrar su capital político volvió a congregarlos en torno a su persona. Lo tachan de mesiánico, loco, psicótico. No sé que tanto de verdad existan en los adjetivos pero mas de 15,000,000 confiaron en él.

El centro, los que en la Francia revolucionaria eran conocidos como “el llano”, esos que estaban en medio de ambos grupos con actitud imparcial y equilibrando. El PRI es centro en teoría y no obstante, aquí genera pasiones desenfrenadas pues es, a la vez, en una dua­lidad inexplicable, ángel y demonio. Nosotros durante muchos años no tuvimos derecha e izquierda, tuvimos un partido hegemónico en el que tuvimos que “inven­tar” las pluris para conseguir representantes de otras fuerzas. Hoy, después de ser oposición y mejorarse re­gresa al poder y mientras unos festejan, otros tienen miedo de que regresemos a las “prácticas de antaño”.

El ciudadano, representado por el IFE y por las 3 co­rrientes se siente todo menos representado. Nuestro país esta pasando desde mi opinión una de las peores crisis sociales. Las campañas fueron cortas pero in­tensas, se odian, se aman, se descalifican, se compran, se venden, se unen al “complo”, te dan tarjetas de pre­pago, te mienten pero te dicen la verdad en encuestas.

Para que un país crezca es necesario encontrar un justo equilibrio, no podemos darnos el lujo de tener un solo punto de vista. La izquierda, a pesar de todo lo que le imputan sus detractores es la que genera una diná­mica de cambio y la derecha la que mantiene lo ganado con el paso de los años. El centro debe moderar y tran­sitar entre estos dos ‘ideales’, entre estas corrientes.

En un país enfrentado y dividido, como lo estamos en este momento, nuestras fuerzas políticas deberían hacer un enclave y buscar puntos de acuerdo. No pactos de civilidad, ni acuerdos. En estos momen­tos México más que nunca necesita que nuestros “representantes” sean humildes y se comprometan por amor a su patria. Es mas importante el país que el partido eso debe de ser obvio y manifestarse en la intención de ceder.

Estamos polarizados, enfrentados, dolidos. Descon­fiamos de la televisión, de nuestras instituciones, de nuestros políticos y hasta de nuestros mismos paisanos.

Dicen que es absurdo que el IFE cuente voto por voto. Es todavía más absurdo que si para confiar en plenitud es necesario hacerlo, esto no se haga.

En un país que puede ser grande, es necesario que todos queramos que lo sea. Debemos tratar de enten­der la postura de los que no piensan igual a nosotros. Defender lo que creemos anteponiendo nuestro amor por México.

Podemos pensar diferente y antes de ser de Dere­cha, Izquierda o Centro… ¡SOMOS MEXICANOS