
En este mes en específico es cuando más mexicanos nos sentimos, cuando el tequila, el mariachi y el ¡Viva México! nos enchina la piel, cuando celebramos no sólo nuestra independencia sino nuestra identidad.
En este mes es cuando las banderas y banderitas pululan en cada esquina y hasta al carro se la ponemos. En este mes en específico, en septiembre, en el mes patrio. En este mes es cuando deberíamos hacer conciencia de lo que queremos para nuestro país.
Hablamos de México y nuestra condición de mexicanos con orgullo. Sin embargo, llevamos años, mejor dicho, sexenios sumiéndonos en la indolencia. Vemos cómo despojan y roban a nuestro país y no hacemos nada. Vemos corrupción, violencia, pobreza, analfabetismo y solo observamos como si no existiera. Es más, nos llamamos orgullosamente mexicanos y vemos a nuestros indígenas, nuestros ancestros, nuestra propia sangre y no sólo no nos preocupan, sino que no nos ocupan.
Lamentablemente, nuestra clase política no ha estado a la altura de lo que se espera de ellos. Lamentablemente no son capaces de dejar sus ambiciones, carreras políticas, intereses y diferencias por un bien mayor. Lamentablemente, ganan tan bien que se les olvida que se deben a un pueblo que apenas gana para comer.
Hoy más que nunca debemos de buscar unirnos pero no bajo los colores de un partido político o de un personaje, pues en lugar de unirnos nos dividimos más. Si estas con Peña o con Obrador me vale cacahuate, pues eres mexicano y México incluye a ambos.
Vivimos en un país violento, peligroso, represivo, corrupto, mentiroso, inculto y flojo. Pero también es un país bello, tolerante, de gente honesta, trabajadora, integra, culta y entregada. Siempre vemos lo malo y lo criticamos. Lo malo vende, mientras que lo bueno es olvidado y dejado de lado.
Nos han vuelto incrédulos, quizá por eso se nos olvida la idea de lo que México debe ser. Nos independizamos porque no nos sentíamos escuchados, atendidos y queríamos igualdad de condiciones. La Revolución fue por algo similar y queríamos evitar que unos cuantos fueran dueños de todo.
Me da miedo pensar que no somos escuchados y atendidos, me da miedo pensar que otra vez unos cuantos se están adueñando de todo. Me da miedo, el miedo en que vivimos.
En dos siglos independientes, parece que se nos ha olvidado que México no es un territorio sino un concepto. Que no importa quien esté al frente de nuestro gobierno y si estamos a favor o en contra, somos nosotros, mexicanos, ciudadanos, los que debemos hacer que nuestra idea de México prospere. Amo a mi país pero no estoy ciego. Tengo que ver lo malo para poder corregirlo, pero lo debo de hacer desde mi interior.
Soy yo el que debe ser mejor para México y soy yo, quien debe darle tiempo y esfuerzo. Le exigiré a mis “servidores públicos” que me den lo mejor, pues yo daré lo mismo.
Me angustia ver que no mejora mi país y que tengo menos tiempo para dejarle un gran México a mi hijo y un gran mexicano a mi país
Me encanta ser mexicano. México es una idea plantada por mi padre, cuidada por mi madre, cultivada por mis maestros, regada con mis amores, podada y perfeccionada por mis experiencias y que me dio su mas dulce fruto en poder decirle a mi hijo: ¡Eres mexicano chilpayate!
Me gusta mi tierra, mi aire y hasta el agua sabe distinta cuando es de aquí. Adoro ser mexicano pues es un amor cuidado, aceptado y consciente.
Y como amo a México, buscaré que obtenga siempre lo mejor.
¡Viva México!…
… Sin los “carbones”.
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Palabras Altisonantes
