Raúl Sales Heredia Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene una formación como Contador Público, y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia, hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmenet es vicepresidentre de la Fundación Avanza y Presidente de COPARMEX Campeche.

Buenas intenciones

Voces, Viernes 12 octubre, 2012 a las 10:18 am

“De buenas intenciones se pavimenta el camino al infierno” Hasta hace unos años, nuestra clase gobernante podía darnos atole con el dedo, nos podían dar información y de ninguna forma teníamos posibilidad de comprobar su veracidad. Hoy, con toda la información a un click de distancia, donde podemos goglear a las personas, los hechos, donde las redes sociales nos informan casi de manera inmediata, hoy, con todo esto, el atole se vuelve atole tecnológico y nos lo siguen dando con el dedo, así, como si nada.
Somos bastante inocentes en esto de creer lo que nos dicen. Escuchamos  discursos e informes donde nos dicen que todo está bien, que digo bien, “a toda mandarina” y la verdad es que tenemos un ansia irreprimible por creer, por sentirnos parte del “avance” y aplaudimos rabiosamente creyendo que ahora sí, que ahora es nuestro tiempo.
¿Atolito? A nivel federal nuestros diputados y senadores se unen a las horrocientas comisiones y nos mandan fotos o mensajes en twitter que dicen el arduo trabajo que se tiene al discutir horas interminables… a casi 1000 pesos
la hora, hombre, discutamos el tiempo que quieras, pero déjame, tomo fotos para subirla al “feisbuc”, al “tuider” y vean que me estoy deslomando por mis votantes. A nivel estatal y municipal estamos cayendo en lo mismo. En el que parece que sólo se trabaja si se puede subir una foto o aplicando frases como “les comparto”, “visitando a”, “con mis amigos de”. Aclaro que no estoy diciendo que las redes sociales no sean importantes, por el contrario me encanta y soy fan de ellas, me la paso en ellas buena parte del día, leyendo y averiguando que está pasando. Tengo una ávida necesidad de información en tiempo real.

Pero este intercambio de información en tiempo real no tiene nada que ver con el trabajo que hago. Sería muy sencillo poner en 140 caracteres “Trabajando arduamente por el beneficio de Campeche con mis amigos de ____. #chambeandolejuntos” tomarme una foto y listo, ya cumplí mi jornada laboral.

Está bien hacerlo como una forma de acercarse a la gente, pero no hay que caer en la comodidad de suplir lo que debe hacerse con lo que se aparenta hacer.
Todas las personas que tenemos la oportunidad de trabajar, debemos ser conscientes de que lo hacemos en función de una sociedad. Pero aquellos que tienen el privilegio de representar al pueblo ya sea en ámbito federal, estatal o municipal no sólo trabajan en función de una sociedad sino que lo hacen para el perfeccionamiento de la misma.
Las promesas de campaña, hace mucho que no les hago el más mínimo caso, pues no escucho otra cosa que buenas intenciones. A lo que sí le hago caso es al plan a seguir una vez que ya están acomodados en el asiento. Ese debe de cumplirse a cabalidad pero aún así, lamentablemente se hace a 3 ó 6 años coartándonos la oportunidad de construir paso a paso, de generar sinergías que logren sentar las bases del desarrollo de una ciudad, municipio, estado, país. No importa de qué color sean, o de qué corriente ideológica, lo que realmente me importa es el compromiso que adquieren como personas que desean servir a un pueblo.
Trabajar para una sociedad no es sinónimo de servirse de la misma. Aquéllos que deseen trabajar para servir al pueblo deben ser ejemplo en todo sentido, abran sus cuentas al escrutinio público, hagan licitaciones abiertas, publiquen sus sueldos y sus horarios, digan cuánto pagan de rentas, de compras, cuánto se va en gastos y costos.
Devuelvan la confianza que teníamos en ustedes, permitan que creamos en su palabra nuevamente, sirvan a su gente, sean honestos, íntegros y buenos paisanos.
Recuerden que los vemos, los oímos, los seguimos en twitter y en la vida real. Ahí estamos, ahí hemos estado siempre.
Recuerden que las buenas intenciones no visten, no alimentan, no educan. Ya basta de atole con el dedo.
Son acciones las que demandamos, las que necesitamos, las que suplicamos.