
Todos critican, acusan, señalan. Todos hablan de los nuevos cambios, de los puestos “reloaded”, todos intentamos leer entre líneas, que si es con visos a 2015; que si porque son de confianza; que si hay facturas políticas; que si los grupos políticos enfrentados ya se aliaron contra otro por venir.
El punto es sin importar cual de las razones o sin razones, sean las que mueven ese tablero. Sin importar que las mismas personas sean las únicas capaces o altamente efectivas, es el proyecto de estado el que debería de dominar todo tipo de acción hecha o por hacer.
Llevamos tres años en los que la esperanza de una mejora de vida ha sido anhelada pero por crisis, quiebras, quebrantos u otros sin sabores nuestra mejora está pospuesta.
Muchas veces hemos escuchado que debemos trabajar juntos, enfocados, con un destino bien estructurado.
Puedo con toda sencillez decir que no entiendo qué está pasando. Creo en el sr. Gobernador cuando dice que no tolerará gente ineficaz, corrupta y que no dé resultados. No sé si están robando, haciendo transas o chanchullos, eso lo sabrá Contraloría y deberá denunciarlo. Lo que sé es que no estamos viendo resultados y eso está generando un clima de descontento generalizado.
Somos el único estado con un decrecimiento económico (-2.8 fuente ITAEE), tenemos petróleo, agua, tierras fértiles, la mejor miel del mundo (hasta ahora y esperando que no se contamine con transgénicos), pero no tenemos industria. Somos un estado con un potencial enorme en turismo, pero no logramos convertirnos en el destino principal. Seguimos siendo escala.
Somos un estado seguro pero no lo estamos aprovechando y si bajamos la guardia un segundo nos invadirán las “cucarachas” y entonces sí, añoraremos nuestra tranquilidad.
¿Qué nos pasa? ¿La cubeta de cangrejos sigue elevando sus paredes? ¿Campechano come campechano?
Quienes ostentan el privilegio de ser designados por nuestro gobernador deberían de ser los mejores, los más capaces, entregar resultados y ser de una honestidad e integridad intachables.
Lamentablemente parece que los que tienen la obligación, la responsabilidad y el privilegio de SERVIR a la gente, sólo quieren velar por sus intereses, enloquecen de poder olvidando que el poder lo da el servicio.
Los sueldazos, las prestaciones, las Suburbans, la foto, el show. Eso no es parte de sus funciones. Necesitan servir a la gente para que podamos creer nuevamente en ustedes. Para que no pensemos que todos los políticos son corruptos o tienen agendas ocultas, para que vivamos los tres años siguientes de servicio público, no de amarres y campañas anticipadas.
Como estado, no podemos darnos el lujo de olvidar el bien común. Ya lo dijo el sr. Gobernador en alguna ocasión “trabajar por y para Campeche”.
Hoy más que nunca, esa máxima debe de prevalecer en la mente de los nuevos y los que ya estuvieron y ahora regresan deben de ser todavía mejores, pues segundas oportunidades siempre son escasas.
El gobierno es quien pone el ejemplo. Buen gobierno, buenos ciudadanos; gobierno respetuoso; ciudadanos respetuosos; gobierno trabajador; ciudadanos trabajadores.
Servir a la gente es la zanahoria que debe motivarlos y si eso no es suficiente, recuerden que también somos el palo.
Y palo dado…
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