Raúl Sales Heredia Heredia
Palabras Altisonantes
Raúl Sales Heredia
Tiene una formación como Contador Público, y se ha desempeñado en diversos campos que van desde la docencia, hasta la consultoría financiera, pasando en diversos momentos por el periodismo. Actualmenet es vicepresidentre de la Fundación Avanza y Presidente de COPARMEX Campeche.
@RSalesH

Grises

Voces, Viernes 13 julio, 2012 a las 10:40 am

Estamos divididos, en lugar de buscar nuestros puntos de acuerdo, magnificamos nuestras diferencias hasta hacerlas irreconciliables. Nuestra verdad es “La Ver­dad” y nadie nos dirá lo contrario. Bien dicen que el mundo depende del cristal con que se mire y he aquí una miríada de cristales algunos tan distorsionantes que parecieran de feria.

La noticia que Campeche y Yucatán están mal y Quintana Roo esta bien. En todo caso, Yucatán podría decir “me vale cacahuate, todo es mío por derecho de antigüedad” o Campeche debería trazar una línea so­bre su mar y decir “me vale, el petróleo es mío” o para eso, los mayas podrían alzarse y decir “jalen, todo este terreno es mío…” Las peleas entre hermanos suelen ser las más cruentas. Y ya en cuestiones extrañas, po­dríamos irnos al súper a comprar unos votos, parar tráfico en manifestaciones pacíficas mientras nos la refrescan todos los automovilistas, hacer albercas en los baches, quejarnos de la basura mientras tiramos la nuestra en las calles, en fin, poner el mundo desde mi perspectiva…

Ya no nos sorprende la violencia, es algo de todos los días, ya no nos espanta la corrupción, ¿el gasto su­perfluo? Na, ni nuestro dinero es, así que no importa pagar un dineral por cosas inútiles. Así que esperar planeación a largo plazo no es viable.

Y mientras se cae en pedazos México, mientras buscamos nuestro propio beneficio, mientras nos lamentamos o congratulamos porque una franja de tierra pertenece a uno u otro estado dentro del MISMO país.

No es cuestión de señalar o acusar, es más, ni si­quiera es cuestión de quién trabaja o no, hoy resulta mejor ser “cuate” o “bootlicker” del que ostenta un cargo (sin que importe cuál) que trabajar de mane­ra correcta. El caso es que parece que no existe en nuestro diccionario algo llamado “bien común” es más, si podemos, fregamos.

Y olvidamos que lo que nos une y nos hermana es nuestra tierra, nuestros ancestros y nuestra patria. Que nos ha costado sangre y en lugar de defenderla nos sumimos en luchas internas, en divisiones absurdas por ideas que si bien son opuestas, tienen un factor en común.

Y aquí estamos olvidando quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Donde lo que aprendimos durante nuestra infancia se olvida en nuestra edad adulta. Nos decían nuestros guías: No le pegues a los demás; comparte con tus compañeros; di buenos días y buenas tardes; saluda; sé puntual; entrega tus tareas; pide perdón; sé educado; recoge tus cosas; cuida las plantas y los animales; si no es tuyo no lo agarres; pór­tate bien; ayuda a los demás. Y cada lunes saludába­mos a la bandera y repetíamos:

¡Bandera de México! Legado de nuestros héroes, Símbolo de la unidad de nuestros padres y de nues­tros hermanos, te prometemos ser siempre fieles a los principios de Libertad y Justicia que hacen de NUES­TRA patria, la nación independiente, humana y gene­rosa, a la que entregamos nuestra existencia.

En nuestra infancia estaba muy claro y era tan cla­ro, que era sencillo. En ese entonces lo bueno y malo estaba definido y no como ahora que las diferentes tonalidades de GRIS invaden nuestra vida.

Nuestro niño interno esta clamando por justicia mientras nos ve con ojos de decepción y nos cuestiona ¿Cuándo me convertí en esto?

Si olvido lo que me enseñaron de pequeño y las lec­ciones de mis padres, estaré condenando a mi hijo a una vida donde los valores son obsoletos y donde es preferible el tener que el ser. Donde no importa cual sea su capacidad y su honorabilidad sino a quién “pe­gársele” Lo estaré condenando a un país donde esta­dos hermanos se pelean por una franja de tierra sin pensar en que todos vamos en el mismo barco.

Quiero que mi hijo tenga un país del que se sienta orgulloso y para eso debo erradicar en lo posible, el GRIS de mi vida y convertirme no solo en palabras sino en ejemplo.