
Entre bromas del “tú las traes” inter secretarías llegamos al “Fin del Mundo”; al cambio de Baktún; a la era del “líder” defensor de los mayas y que no habla su lengua; a la maestra que no quiere reforma que haga que los maestros se superen.
El H. Congreso de la Unión pelea el Presupuesto de Egresos por falta de liquidez pero se dan su aguinaldo completo porque dicen que no es lo mismo la gimnasia que la magnesia. Y mientras están en las maratónicas sesiones, agarran sus Ipads y juegan, arreglan sus álbumes de fotos, leen cartas de amor y se dan besitos en las butacas de arriba.
No pareciera el fin del mundo, más bien parece el fin del sentido común.
Ayer sentado tomando un café con amigos vimos pasar uno de esos camioncitos coquetos que llevan publicidad en la cama con el mensaje de “ven a disfrutar el fin del calendario Maya al estado de Yucatán”, hay que darles crédito, como vieron que aquí no teníamos presupuesto, ni intención de hacerlo, decidieron venir a invitarnos. Al fin y al cabo, es lo que hacemos cada fin, ir a visitarlos.
En un país dividido por colores y donde se supone que la facción liberal está más cerrada a los cambios de lo que ellos mismos osan aceptar. Donde nuestro presidente es vilipendiado por algunos e idolatrado por otros. Donde sabedores que no hay dinero en los bolsillos vemos cómo algunos de nuestros servidores públicos estrenan SUV o compran casas, o les entra esa ansia viajera, pero en primera clase, ¡eh! Pero si nos sentamos a analizar de quien es la culpa no nos quedaría de otra que echárnosla nosotros.
Pues somos no solo los que los pusieron ahí sino que además, somos los encargados de vigilarlos y exigirles.
Si no lo hacemos, no debería sorprendernos que un sujeto como Che Cu salga como “defensor” de los intereses del pueblo, vamos, todos sabemos que eso es falso y sus métodos, son por mucho, ofensivos para la mayoría.
En este año, en esta fecha en particular, el mundo entero está pendiente de la cultura maya y debido a eso y a la infinidad de programas televisivos deberíamos voltear a ver de dónde venimos e hincharnos de un justo orgullo.
Y a la vez, deberíamos de esconder la cara de vergüenza, pues no solo lo hemos olvidado sino que a nuestros mayas los hemos segregado.
Hasta hace poco se implementaron acciones para enseñar cultura y lengua maya, hasta hace poco empezamos a verlos como lo que realmente son, una cultura milenaria aún viva. No es suficiente aún, pero si no llega el fin del mundo, deberíamos continuar hasta hacernos merecedores de habitar su misma tierra.
Esta oportunidad ya se desperdició y así fuera la falta de recurso económico o la desidia o el simple desinterés, no podemos solucionarlo ya, pero si podemos aprender de nuestros garrafales errores para hacernos mejores como sociedad, como cultura, como servidores públicos, como empresarios, como personas.
No se trataba de cronogramas, de recursos o de a quien le tocaba, era una cuestión de sentido común.
Pero si no es el fin del mundo, entonces es un cambio de era y hay que cambiar a un buen ritmo, hay que decidir dejar atrás esos lastres, transas, absurdos, omisiones y enfocarnos en dar lo mejor de nosotros para los demás.
Puede que no sea el fin del mundo, pero ojalá sea el fin de la falta de sentido común.
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Palabras Altisonantes
