
Cada vez que se asoman los tiempos electorales todos los interesados se convierten en poseedores de la verdad absoluta, todos tienen el hilo negro en sus manos y saben que hacer, como hacerlo y para que hacerlo. La pregunta es ¿por qué no lo hicieron antes?
En estos tiempos que aún no son los tiempos pero que ya están en marcha las campañas vemos los recorridos que hacen los interesados donde proponen, invitan y exponen lo que es mejor para todos nosotros que cuando lleguen otro gallo nos cantará. El punto aquí es, todos y cada uno de los que quieren participar han tenido o tienen una responsabilidad y un trabajo que cumplir. Es el trabajo el que nos deben de mostrar antes de si quiera pedirnos 5 minutos de nuestro tiempo. Lo que han hecho por mejorar su entorno, la entrega al servicio de la gente y los resultados en bien de la mayoría y por supuesto, la demostración que son personas honestas y probas.
No es necesario estar en el puesto “más” alto para poder cumplirle a todos los que juraron servir y por favor, cuando hablo de cumplir no me refiero a darles camisetas, balones, tazas o despensas. Es más, eso debería de preocuparles pues deberán demostrar de donde están obteniendo los recursos para dar esos “apoyos” y espero en lo profundo de mis ser, que ese recurso que les dieron para llevar a cabo sus reuniones y eventos no haya sido condicionado a un futuro de “cuando llegué te lo devolveré con creces” pues significaría que nos están vendiendo sin siquiera consultarnos.
Para poder proponer no es necesario denostar, para poder hablar de un futuro brillante no es necesario oscurecer el presente, es más, deberían de tomar lo bueno y hacerlo más grande, deberían de evitar poner piedras en el camino solo porque no concuerda con “su proyecto político”. No es justo para los ciudadanos que no se apoye lo bueno que se está haciendo solamente porque lo está haciendo el grupo contrario. Y digo no es justo porque ya basta de nacer y morir cada seis años, ya basta de dejar de lado las cosas útiles solo porque no las propuse yo.
Mientras todos tiremos en direcciones opuestas nunca avanzaremos, nunca tendremos un futuro definido pues cada uno lo verá de manera diferente. Si nos despojamos de colores partidistas, de “proyectos políticos”, de intereses personales, veremos que todos somos ciudadanos comunes viviendo en el mismo lugar, respirando el mismo aire, escuchando el mismo mar y esperando un mismo futuro, un futuro donde podamos sentir orgullo por el éxito de nuestros paisanos antes que envidia, donde podamos hablar con más emoción de lo bien que le va a nuestro vecino antes que de las desgracias que le ocurren… o que nos inventamos.
Nadie descubre el hilo negro pero todos lo tienen en sus manos, y su hilo negro es más resistente, más lustroso, más largo, de mejor calidad y pueden tener razón o no, pero si esos hilos negros se trenzaran en orden, tendríamos una resistente soga de reluciente color negro que en su misma fortaleza, podría sacarnos de cualquier hoyo en el que estemos, con la que podríamos construir puentes, con la que podríamos escalar montañas.
El futuro es de todos, no de un grupo político o precandidato, el futuro es lo que construimos en el presente y ningún fin, por prometedor que suene, justifica realizar actos innobles, injustos y corruptos.
Así como vamos, los poseedores de “la verdad absoluta”, los tenedores de los hilos negros se enredan en una madeja absurda, débil, sin forma, una madeja sin utilidad alguna en la que tendremos que sentarnos años enteros a buscar el inicio para desenredar, desanudar, alisar y darle forma para que nos pueda servir… años que nunca regresarán.



Palabras Altisonantes
